—¿Ya me dirás a dónde vamos? —preguntó Javier desde el asiento del copiloto.
Estefanía lo obligó a despertarse más temprano de lo habitual esa mañana, porque quería llevarlo a visitar la casa de sus padres. Aunque claro, Javier todavía no lo sabía.
—¿No reconoces nada?
Ella lo miró esperanzada, esperando que detectara las señales.
Pero la expresión de Javier no varió; observó su reloj y dijo con algo de fastidio:
—Hoy tenía una clase muy importante a primera hora. ¿Estás segura de que podrás llevarme al colegio a tiempo?
Estefanía calculó mentalmente la ruta, notando que posiblemente se retrasaría unos diez o quince minutos.
—Hablaré con tu profesor —lo consoló.
—¿De verdad crees que una «disculpa» me evitará el regaño, Estefanía? —su voz se endureció.
Hasta ahora no se había percatado de que su tono de voz se había engrosado tanto. Ya no era la voz de un niño, ni siquiera de un adolescente; se escuchaba cada vez más como la de un hombre.
—Posiblemente no, pero valdrá la pena. Bajemos.
Se estacionó entonces frente a aquel hermoso lugar, que en su niñez la había colmado de recuerdos tan bonitos. Observó a Javier con una sonrisa, anhelando verlo conmoverse de la misma forma en que ella lo había hecho días atrás.
Pero la expresión del muchacho no cambió ni siquiera un poco.
Sus ojos se entrecerraron sobre el sitio.
—¿Una casa abandonada? ¿En serio?
—Javier, es la casa de mamá y papá —murmuró, buscando sus ojos—. ¿No la recuerdas?
—Es una casa abandonada, Estefanía —soltó, recostándose contra el asiento sin siquiera molestarse en mirar el lugar—. ¿Para qué me trajiste aquí? ¿Ahora piensas vivir con sus fantasmas?
Estefanía supuso que los dos canalizaban la emoción de forma distinta.
Javier era un joven al que no le gustaba mostrarse vulnerable.
Se desabrochó el cinturón de seguridad y dijo antes de bajar:
—No te quedes ahí sentado. Demos un vistazo rápido.
Con un resoplido, Javier terminó bajando del auto. La siguió manteniendo las manos dentro de los bolsillos.
Al llegar junto a la puerta, ella tomó aquel adorno de foami que había hecho cuando era niña.

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