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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 224

Capítulo 224 -¡Sí! Prometo que lo voy a cuidar.

El auto volvió a quedar en silencio, ocupado solo por los suaves zumbidos del robot hasta que también se apagaron. La energía de Josh fue cediendo; bostezó largo, se recargó en el asiento y al poco rato se quedó dormido con el robot sobre las piernas.

Chase bajó la música de fondo y habló en voz baja.

-Hoy sí la pasó bien.

Althea seguía con la mirada fija en la ventanilla y respondió casi en un susurro.

-Si. Está contento.

-Pero tú no.

Volteó hacia él y lo encontró iluminado por el resplandor intermitente de los faroles. Por un instante quiso contarle todo lo que le pesaba, pero...

-Estoy bien.

-A mí no me engañas, cariño. -Chase le dedicó una sonrisa tenue, extendió la mano para desprender la de ella de la tela de su falda y la sostuvo con firmeza-. Entonces... ¿qué te preocupa esta vez?

Althea dejó que la mano permaneciera entrelazada con la de él durante el resto del trayecto a la casa de los Miller. No respondió. En cambio, volvió a mirar por la ventanilla, con los ojos perdidos en el desfile de luces de la ciudad. Pero por dentro conocía la verdad. "Por quien me preocupo... es por ti, Chase".

-¿No quieres hablar de eso conmigo? -preguntó con suavidad.

-No es eso, es que... -Las palabras se le enredaron con la indecisión y se perdieron.

Durante varios minutos largos, el auto quedó en silencio. Entonces Chase habló de nuevo, en voz baja y serena.

-Althea... ¿puedo preguntarte algo?

Se enderezó un poco y lo miró.

-Claro. ¿Qué pasa?

Él tomó aire, como para darse valor.

-Después de todo lo que pasó hoy... después de ver cómo Callister trató a Josh, ¿todavía lo quieres?

La pregunta le cayó como un peso en el estómago.

Se quedó inmóvil, callada durante unos latidos, antes de responder con firmeza.

-No. Ya no.

-Althea... sé que ya no lo quieres. Lo creo. Pero también sé que Josh siempre va a llevar su sangre.

Esa es una verdad que no podemos borrar. La verdadera pregunta es si podemos trazar una línea que él no tenga permitido cruzar.

Le sostuvo la mirada y asintió, breve pero firme.

-Eso es lo que no dejo de cuestionarme. Límites.

No voy a dejar que Daven los cruce. Te lo prometo, Chase.

Él extendió la mano y envolvió la de ella con calidez.

-Con eso me basta. Mientras sepa que estás a mi lado, nadie me va a hacer sentir amenazado. Ni siquiera el señor Callister.

Althea sonrió y le apretó los dedos.

-Gracias. No quiero que la duda se interponga entre nosotros.

El auto siguió avanzando, dejando atrás el resplandor de las luces de la ciudad que se desvanecía en la noche. En el asiento trasero, Josh dormía profundamente con una sonrisa. Y en los asientos delanteros, Althea y Chase se aferrabana la mano del otro, armándose en silencio contra una tormenta que aún no terminaba de pasar.

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