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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 234

Capítulo 234 -Ya hay reporteros esperando afuera, señorita Vanessa -dijo Reid, con la expresión tensa por la frustración. Perder el juicio no lo sorprendió; predijo ese resultado desde el principio. Pero su clienta se negó a dejar de lado su orgullo. Si Vanessa hubiera pensado con la cabeza fría en lugar de aferrarse a su ego, no estaría parada en medio de este desastre.

-i¿Y a mí qué me importa?! -Vanessa le respondió con voz indignada-. ¡Se supone que eres un abogado de élite y ni siquiera pudiste defenderme como se debe!

El abogado suspiró.

-Si hubieras seguido mi consejo, nada de esto habría escalado. Si te niegas a acatar el fallo del tribunal, solo vas a complicarte más las cosas.

Sobre todo siendo una figura pública. Piensa en tu reputación: todavía queda algo que rescatar, si puedes dejar el orgullo a un lado.

-¡Al diablo con eso!

Vanessa no lograba asimilar lo que acababa de pasar. Pero las palabras del juez seguían retumbando sin piedad en su cabeza. Si solo se tratara de dinero, tal vez podría manejarlo. Pero, ¿una disculpa pública?

¡Maldición! Esa era la humillación definitiva:

reconocer su culpa frente al mundo entero.

-Más te vale pensarlo con la cabeza fría -insistió Reid, con tono parejo pero firme-. De hecho, creo que este es el momento perfecto. Después de todo, todavía tienes pendiente el proceso de divorcio con el señor Daven. Si él ve que bajas la guardia, quizá reconsidere y retire la demanda.

Vanessa guardó silencio un largo rato.

-Cuando estés lista, estaré afuera -continuó Reid-. Por favor, piensa bien lo que te dije.

La dejó sola en la sala privada donde estuvo desahogándose. No le sugirió irse porque las emociones de Vanessa todavía estaban a flor de piel. Si salía ahora y se encontraba con el muro de periodistas que la esperaban, el daño podía estallar aún más. La prensa la acosaría sin piedad, alimentando titulares que la pintarían como la villana.

Pasaron casi diez minutos antes de que Vanessa saliera. Se veía agotada, con los movimientos apagados.

-Nos vamos, señor Reid -murmuró.

Reid, que discutía estrategia con su equipo, alzó la mirada con sorpresa cuando la puerta se abrió. Se había preparado para otro arranque de furia, pero en cambio la encontró encorvada y exhausta, más calmada que antes.

-Muy bien, señorita Vanessa. El auto viene en camino. Podemos salir por la puerta trasera para evitar a la prensa...

-No -lo interrumpió Vanessa, con voz fría pero firme-. Vamos a enfrentarlos. Mientras más pronto cumpla con la maldita exigencia de esa mujer, más pronto podré dejar esto atrás. Y después tendré tiempo para pensar cómo cobrarme esta humillación.

No solo Reid se quedó atónito; todo el equipo legal miró a Vanessa con asombro. ¿Hablaba en serio...

o se estaba desmoronando por completo?

-¿Lo dices en serio? -preguntó Reid con cautela.

-¿Acaso suena como si estuviera bromeando?- Le devolvió Vanessa con tono mordaz-. Hazlo rápido. No quiero quedarme aquí ni un minuto más. Terminemos con esto de una vez.

-Sí, señorita.

***

Tal como Reid advirtió, las escalinatas del juzgado estaban plagadas de periodistas. Los flashes estallaron en el instante en que Vanessa apareció en el vestíbulo; el tableteo de los obturadores y las luces de las cámaras encandilaban.

Las preguntas llovieron desde todas las direcciones, las voces se encimaban en una cacofonía.

-Señorita, ¿qué opina del veredicto?

-¿Es cierto que se le ordenó emitir una disculpa pública?

-¿Va a acatar el fallo o va a apelar?

Vanessa levantó la cabeza con brusquedad, parpadeando rápido. Separó los labios, pero no le salió ningún sonido. Por un instante pareció una mujer perdida bajo el resplandor de los reflectores.

Otro reportero presionó con más fuerza.

-Después de este caso, ¿cuál es su siguiente paso? ¿Planea retirarse de la industria del entretenimiento?

Vanessa apretó los puños, con la mandíbula trabada. Quería gritar, lanzarles las preguntas de vuelta a la cara, pero tenía la lengua congelada.

Su abogado dio un paso al frente y bloqueó el micrófono.

-No habrá más declaraciones. Mi clienta cumplió con su obligación y no hay nada más que confirmar. En cuanto al asunto entre la señorita Blake y la señorita Grayson, considero que se llegó a una resolución. Le pido a los medios que lo respeten.

Pero los reporteros no cedieron.

-¿Qué hay de las pérdidas que sufrieron las empresas vinculadas a su nombre?

-¿Es cierto que sigue en contacto con James Sullivan?

-¿Todo esto fue realmente por rivalidad con la señorita Althea?

-¿Qué responde sobre el juicio de divorcio en curso? ¿Sigue involucrada con el señor Daven?

Vanessa agachó más la cabeza y el cabello le cayó hacia adelante, cubriéndole parte de la cara. Aun así, los flashes implacables captaron sus facciones pálidas, ahora cubiertas de sudor.

Desde la multitud de reporteros, alguien gritó por encima del ruido:

7/8 -Señorita Vanessa, ¿no sería mejor responder ahora, en lugar de quedarse callada?

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