ALDRIC
—No, siempre eres muy suavecito… — me dice burlona.
—Valeria, tengo miedo, amor, el otro día creí que te iba a dar una cosa de lo agitada que te pusiste.
—Es que era muy incómoda esa posición, parece que llevaba toneladas de hierro en la barriga. —resopló devolviendo mis besos y mimos.
—¿Quién fue la que se quiso hacer la histriónica? —me reí recordando el susto que pasé ese día por siempre seguirle en sus locuras.
—Bien que te gustó, no te hagas. —me palmeó el brazo y solo pude negar derrotado; amo a esta mujer a morir.
—Buscaré el barreño para limpiarte…
—No —me detiene agarrándome la mano.
—Valeria…
—Una vez más, anda, no seas malito, ¿no vas a complacer a tu mujer cachonda después de cargar con tu cachorra tantos meses?
Bajó su mano y comenzó a bombear sobre mi polla que está más enamorada de ella que yo mismo.
Esta Selenia solo chasquea los dedos y ya la tengo parada en un segundo.
Sé que son las hormonas del embarazo, pero en esta cruzada mi orgulloso guerrero ha demostrado que es invencible, en firme a todas horas y listo para la pelea.
—Diosa, dame paciencia; vas a dar a luz a nuestra hija mientras te hago el amor —pero como siempre, mi Selenia terminó haciendo con mi cuerpo lo que quería y tampoco es que me resistiera tanto.
Lo decía en broma, pero al otro día casi me quise abofetear al recordar este momento.
—Vale, ¿qué sucede? ¿Tienes dolor? ¡¿Qué…?! —la sostuve del brazo cuando se dobló con un gesto doloroso en su rostro.
A través de nuestro vínculo podía sentir su agonía.
La acababa de sacar de la tina, luego de bañarnos cuando vi más y más agua bajar por entre sus piernas.
—Tranquilo, Aldric, no te pongas nervioso, mi vida… llama a mamá y la Gobernanta, parece, parece que voy a dar a luz a la cachorra. —la cargué escuchando su voz entre dientes.
Corrí hacia la cama con ella, depositándola con suavidad; mis manos temblaban y estaba ansioso como pocas veces en mi vida.
—Nena, ya las llamé, ya vienen, aguanta.
Sequé el sudor de su frente fruncida, abrazándola contra mi pecho mientras acomodaba las almohadas con torpeza detrás de su espalda.
—Te dije que no debimos excedernos, Diosa, no sé por qué siempre termino cediendo a ti, debimos… —yo entrando en pánico y ella comenzó a reírse ronco contra mi pecho.
Azarot está dando vueltas, ansioso, consolando a su mate.
“Desearíamos compartir todo tu dolor, ser nosotros quienes lo sufriéramos por ti, solo podemos tomar tu mano y asegurarte, que jamás la soltaremos”
*****
—¡Ya está aquí afuera, reina, puje un poco más! — Sasha exclama
—¡Aaahh, aahahhhh! — Valeria desgarra su garganta pujando y gritando.
Su poder oscuro estalla en su cuerpo como plumas etéreas de cuervos que vuelan por los aires, impregnando el aire con magia.
—Vamos hija, ya casi lo logras Vale, ¡Brielle dale toda tu energía! —Gabrielle ordena y coloca sus manos sobre la barriga de Valeria, dibujando runas sobre su piel.
Sé que le está transmitiendo toda la energía que puede.
Yo la apoyo, sentado a su espalda, sosteniéndola, listo para darle de mi sangre, susurrándole palabras de aliento, limpiando su sudor y acariciando su rostro, sus brazos, mientras ella hace todo el esfuerzo una y otra vez…
El olor a sudor y sangre flota en el aire, veo los paños sangrientos siendo cambiados de entre sus piernas abiertas y los barreños de agua caliente van y vienen.
Los recuerdos de la muerte de mis hijos acechando en mi mente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...