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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 227

SIGRID

—No es necesario que me pongas los zapatos, Silas, yo lo hago —le quité los botines de la mano y me los calcé yo sola.

La verdad es que tener a una persona siempre a mi alrededor ayudándome en todo, me daba algo de jaqueca.

Solo que su presencia silenciosa no me molestaba, se lo permitía, pero algo me decía que ahora mismo vendrían las tormentas.

—Mi señora, iré rápido a mi habitación a cambiarme, el traje azul que mandó a confeccionar para mí ¿le parece adecuado? —se levantó de repente con premura

— Mejor lo pruebo y usted me dice…

—Espera, Silas —lo detuve cuando ya había girado su espalda

— No es necesario que te cambies, no irás conmigo a la fiesta.

Miré a su ancha espalda rígida, se quedó en silencio sin voltearse, pero yo podía sentirlo, el torbellino de sentimientos que se movían en su interior.

—Es peligroso, pueden reconocerte, no sé si Lucrecia…

—¿Es por mi apariencia horrenda? —se giró de repente, apreté los puños al ver la desolación en ese ojo dorado.

—No, ya hemos hablado de eso, a mí no me molesta…

—Pero sí a los demás, la van a criticar por tenerme como su acompañante —me observaba errático, todos esos complejos negativos saliendo de él a raudales.

Iba a abrir la boca para sacarlo de su equivocación, pero él se me adelantó.

—Quizás puede cambiarme el color del cabello, un hechizo de transformación, no creo que nadie se acuerde de mí, estaré como una sombra a su lado, mi señora, no me deje atrás, no la voy a avergonzar —hizo por dar un paso hacia mí, pero yo di otro atrás.

Sé muy bien que Silas era un experto en manipular, le salía natural, me imagino que tuvo que aprenderlo para sobrevivir.

Una cosa era que me dejase porque me convenía o gustaba, y otra muy distinta que no me diera cuenta.

— He dicho que no, ¡y es no! —le hablé con dureza, inflexible, me dolía el pecho, pero esto lo hacía por su bien.

— Si es por esa bruja… si la veo, le juro que no me acercaré a ella, no haré nada que la ponga en peligro…

— ¡Silas, conoce tu lugar de una vez! - lo interrumpí — Ya basta de negociar, ¡no confundas mi favoritismo con debilidad, sigues siendo mi maldito esclavo!

Se quedó congelado en su lugar, pero no bajó la cabeza como de costumbre, esa oscuridad comenzó a salir de su cuerpo como una segunda piel.

¿Me atacaría ahora que no cedía a sus deseos?

Me preparé para todo, Silas era un ser demasiado impredecible.

—Yo solo quiero protegerla, mi señora…

—Y yo no necesito tu protección. ¿Qué te hace pensar que un elemental, por muy especial que sea, puede superar a una bruja poderosa?

No quería herirlo, no quería… pero él era demasiado terco.

—Te quedarás y es mi última palabra —caminé con todo el ímpetu que pude reunir.

227. ES POR TU BIEN 1

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