ALDRIC
De repente, Zarek caminó hasta el borde de la cama y, tomándonos por sorpresa, se arrodilló sobre una pierna.
—Yo, hasta ahora el último descendiente de la línea de los Vlad, descendiente de la casa real Von Carstein, me siento profundamente avergonzado por las acciones de mis padres. Aunque no soy directamente responsable, intentaré remediar sus errores como pueda.
Se golpeó el pecho con fuerza, mostrando el honor de un guerrero.
Todo esto es demasiado denso.
—Entonces, yo también debo pedir perdón por las Selenias. Veía tan injusto el sacrificarnos, ¿por qué solo nosotras, de entre todos los seres sobrenaturales? —Gabrielle agregó.
— Ahora entiendo el porqué. El poder conlleva responsabilidades que no cumplimos.
Un silencio tenso se hizo en el cuarto.
Celine levantó a Zarek, Quinn abrazó a su compañera, y nosotros consolamos a nuestra pequeña.
—Sé cómo evitar la catástrofe, solo… necesito su apoyo —Sigrid dijo de repente en voz baja.
—No —le respondí sin dudarlo—. Lo que sea que estés pensando…
—¡Papá, debo hacerlo yo! —me tomó de las manos, inclinándose hacia mí, enfrentándome desesperada
—. Debo despertarlo yo. Lo amo, lo amo tanto… Él ha sufrido demasiado. Sé que lo odias, todos lo odian, lo han malinterpretado por milenios. Él no es el villano.
—No dejaré que te arriesgues así. ¡No, Sigrid!
—Papá, si fuera mi madre, ¿la dejarías sufrir de esa manera? ¿No la salvarías a pesar de los riesgos?
Sus lágrimas comenzaron a caer de nuevo.
Mis ojos buscaron los de mi hembra.
Ella suspiró, asintiendo, la bruma nublando sus ojos cansados.
No quiero. Cada célula de mi cuerpo se resiste a mandar a mi cachorra al frente.
—Nosotras la apoyaremos, ambas. Cuando retire lo que queda del sello, todo el poder remanente de las Selenias lo compartiremos, te daremos alas para volar, defensa, ataque, rapidez … Lo que queda, desde Juno hasta ahora, será tuyo —aseguró Gabrielle.
Involucrar a mi mate me hace menos gracia todavía, y más ahora.
—Valeria… —la llamo. Ella sabe muy bien lo que quiero decir.
—Estoy preñada de nuevo. Tengo dos cachorros de lycan —da la noticia, acariciándose el vientre.
Todo esto es tan agridulce.
—¿En serio? ¿Era por eso que te sentía tan rara? —Gabrielle enseguida se acerca, sonriendo asombrada.
Un poco de felicidad, al menos.
—¿Voy a ser la hermana mayor? —Sigrid la abraza, acostándose sobre su regazo, escuchando su panza, como cuando era niña y no preguntaba cómo se hacían los pequeños lobos.
Mi hembra le acaricia el cabello con suavidad, dándole palabras de aliento y fuerza.
Ambas Selenias la abrazan sobre la cama.
Miro hacia Quinn, que me devuelve la mirada.
Es mi general, y hemos estado preparando todo el reino para esta lucha.
La verdad, no sé hasta dónde se va a extender la masacre.
Zarek también me observa y asiente; su ejército de no muertos está listo, lo ha ampliado varias veces estos años.
Al menos tengo la certeza de que, salvo por los criminales y condenados, los demás hacen ese macabro contrato de muerte con él bajo su propia voluntad.
—Sigrid, todos te apoyaremos: tu familia, el reino entero. Todos estamos detrás de tu espalda —Celine le dijo; hasta ahora solo había escuchado.
Sigrid asintió, suspirando. Al menos ya no daba gritos como una demente.
Estoy al pasarme al bando de Zarek y comenzar a maldecir a la Diosa.
*****
NARRADORA
A su vez, Zarek estaba subido en el barandal de la torre más alta del castillo.
Su mente perdida en los recuerdos del pasado, sus pupilas rojas se contraían llenas de turbulencias.
— ¿Piensas quedarte aquí toda la noche queriendo arreglar algo que no hiciste?—las manos de Celine se cerraron sobre su cintura, subiendo para acariciar su pecho.
Zarek recostó con suavidad la espalda a la suavidad de sus senos, cerrando los ojos mientras giraba la cabeza a un lado y se hundía en su cuello, embriagándose en el delicioso aroma que calmaba su mente.
— Ahora entiendo por qué mi madre parecía hasta aliviada cuando fue llamada a sacrificarse, lo veía más que justo, supongo que era el cargo de conciencia - confesó a su mate.
— Todas, una detrás de la otra, la Diosa solo esperaba a que las Selenias dejaran descendencia y las llamaba a inmolarse. Se detuvo en mi sobrina, ella no fue llamada, luego pasaron varios mandatos hasta la próxima vez que necesitó a otra Selenia.
— Quizás porque al inicio necesitaba más energía para mantenerlo encerrado y luego la prisión fue estable al acumularse el poder.
— La razón que sea, me siento como si yo tampoco hubiese hecho nada por los elementales, vivo culpando a la Diosa, pero nadie nos obligó a tomar nuestras decisiones… lo que dice Sigrid es cierto, fuimos escorias.
— Zarek ya basta de atormentarte - Celine lo hizo girarse para enfrentarlo.
— Todos cargamos con errores, llegó tu momento de arreglarlos, debemos apoyar a Sigrid - le dijo besándolo en la mejilla.
— Siempre a mi lado, no importa si el mundo se cae, pero no puedo ver que te suceda nada, ¿entiendes? - Zarek la agarro de la cintura y le susurró sobre los labios.
Sus temores tomando forma.
— Luchemos y venzamos juntos - Celine rodeó su cuello con los brazos y dejó que su vampiro la besara profundamente, con todos los sentimientos intensos que sentían y compartían.
No sabían si esta sería la última noche que podrían profesarse amor.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...