NARRADORA
Detrás de las cortinas del balcón, “Gabrielle” miraba a una de sus hijas más queridas.
La cuidó tanto, guio su destino para iniciar la salvación de esta tierra que casi destruye por sus egoísmos.
Los ojos plateados brillaron con intensidad, las plegarias de Valeria escuchándolas todas en sus oídos.
Una sonrisa etérea apareció en el rostro de "Gabrielle".
Su silueta brilló, oculta en la esquina, regresando a su hogar.
Todos entretenidos, nadie se había dado cuenta de que una invitada inesperada había invadido su castillo.
Gabrielle se apoyó con cansancio contra el marco de la puerta, casi al punto del desmayo.
Pero sus ojos cansados miraron con alivio hacia su Valeria.
No le importaba prestar su cuerpo mil veces más si era para ayudar a su familia.
Valeria, en el balcón, con los ojos cerrados, no se dio cuenta cuando las nubes se despejaron y la luz intensa la iluminó.
La luna llena parecía querer abrazarla en cualquier momento.
Sus pestañas se abanicaron, mirando extasiada hacia el cielo.
Valeria lo sabía, lo supo con seguridad: sus rezos habían sido escuchados.
*****
DENTRO DEL SALÓN
Quinn llegó buscando a su Selenia; la sentía un poco rara. La encontró recostada a la pared respirando pesado.
— Amor, ¿qué sucede?, ¿estás bien? — se acercó a ella con pasos apresurados, tomándola por los hombros para examinarla.
—Solo necesito descansar un poco. Vamos, mi lycan, vamos a acurrucarnos como unos ancianos bajo las mantas —Gabrielle le respondió, sonriéndole enamorada.
Y pensar que casi se pierde a este hombre maravilloso por ser tan testaruda.
—Me parece un excelente plan —Quinn le respondió, apretando su cintura y besando su sien.
Se perdieron en el pasillo camino a sus aposentos. La fiesta continuaba en el salón.
*****
Silas fue a buscar un ponche para Sigrid en la otra habitación donde estaban los barriles y las mesas con la comida.
—Nmmm —gimió cuando un dolor lacerante lo asaltó, soltando la copa que cayó al suelo, haciéndose añicos.
La bebida se derramó por las baldosas de piedras desde el grifo abierto.
Su mano fue al pecho con punzadas en extremo dolorosas que casi lo sumen en la inconsciencia, sus piernas a punto de ceder y ponerse de rodillas.
Parecía que su corazón explotaría en miles de pedazos, las venas se hincharon latiendo frenéticas.
Se inclinó, estrellándose contra el barril, mareado. Todo fue demasiado intenso y letal, pero así como llegó, se marchó.
Apenas en unos segundos ya no estaba.
Se quedó jadeando, con la frente perlada en sudor, esperando a que apareciera en cualquier momento.
Se revisó con su magia recorriendo su cuerpo; no parecía haber nada raro, solo… en realidad, ahora se sentía mucho mejor.
Cerró el grifo con fuerza. No quería preocupar a Sigrid; esperaba que ella no lo hubiese sentido.
Debió ser alguna cosa rara. Mantenía a los espectros encerrados, aunque le obedecían y se calmaban con su presencia.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...