VALERIA
Silas a su lado, agarrando su mano, se ha ido integrando poco a poco a la familia, aunque se nota que prefiere aislarse solo con Sigrid.
Mis ojos lo miran por un segundo, no puedo evitar sentir la punzada de la tristeza.
“Vale, lo estás haciendo de nuevo.”
Aldric me advierte, y aparto enseguida la mirada.
Él vino a hablar conmigo en secreto, quiere que lo ayude con nuestra magia de Selenias.
Tiene esperanzas de poderse curar, no puede darle cachorros a mi hija, y eso me llenó de una profunda tristeza.
Sigrid no sabe nada de él pidiéndome ayuda; Silas no quiere darle esperanzas falsas.
Yo prometí callar, pero a Aldric no puedo ocultarle algo tan importante.
Al inicio se cerró por completo; pensé que no lo entendería.
Se pasó un día entero sin hablar prácticamente nada, estaba devastado, pero al otro día Sigrid lo invitó a correr como lobos, solo ellos dos.
No sé qué sucedió, qué hablaron.
Él llegó más calmado y aceptó todo el asunto. Me dijo que me apoyaría en lo que fuese necesario.
Pero si Sigrid, que es una Selenia tan poderosa, no logra sanar a su compañero, no creo que ninguna de nosotras lo pueda hacer.
Aun así, no me rendiré nunca; haré todo para ayudarlos.
Pienso en buscar a la hechicera blanca más poderosa, su magia es principalmente sanadora.
—¿Qué…? ¿Qué es esto? —la voz conmocionada de Zarek me saca de mis cavilaciones.
Sonrío un poco al ver su rostro inexpresivo; sin embargo, ahora mismo lleva los ojos muy abiertos, desconcertado, mientras alza la pequeña prenda en rosa.
—Es un mameluco de cachorro, ¿acaso ya te fallan los ojos por anciano? —mi hija se mete con él, burlándose, siendo su mate más antiguo aún.
Al menos me alegro de que no esté afligida y más con la noticia de Celine.
—¿De quién es el regalo, príncipe? —le pregunto, y el muy tonto vuelve a mirar la caja en rojo con un lazo negro de donde sacó la ropita de bebé.
—De… de Celine… —la mira fijamente y luego a su barriga—. Pero… pero como no lo sentí, yo… ¿tú estás… tú estás embarazada?
Dave no puede aguantar más el bufido y, a pesar del respeto que le tiene a Zarek, todos comienzan a reírse de su expresión en shock.
—Sí, mi amor, vamos a tener a una pequeña vampirita —Celine se acerca a él sonriendo.
Veo a Silas ondear la mano; él la ayudó a ocultar el embarazo de Zarek, incluso dentro de su propio castillo.
Ese hombre es demasiado poderoso.
Lástima que… mejor no pienso más en lo mismo.
Zarek se hinca en una rodilla delante de Celine. Ahora sí siente a la criatura de varios días.
Acaricia su panza sobre el vestido con delicadeza, casi como si temiera quebrarla.
Pega su rostro y huele profundamente, para luego besarla con suavidad.
Celine enreda sus dedos entre las hebras del cabello negro. El amor de ambos se desborda y nos llega a raudales.
—¡Cariño, jajajaj! —Celine grita cuando es cargada y Zarek le da vueltas, sonriendo a carcajadas.
Creo que nunca lo había visto así, tan eufórico.
Le da las gracias a su hembra y le besa los labios. Celine se aferra a él. Es tan hermoso.
Pero yo miro de soslayo hacia mi hija, buscando algún rastro de tristeza en sus ojos.
En realidad, no lo veo. No sé si de verdad se resignó o ha aprendido a mentirme.
Silas mantiene su rostro serio de siempre.
Celine y Zarek serán padres. El mejor regalo de cumpleaños para un ser que también pasó milenios encerrado entre cadenas.
*****
Observo a mi familia con el alma llena, parada cerca del balcón, tomando fresco.
—Lo sé, lo sé, hija. Mi Valeria es tan buena —sus dedos tocaron mis mejillas.
Me observó de repente de una manera extraña.
Era mi madre… no sé, ahora me daba una sensación rara, pero no mala.
De profunda paz y energía positiva, una calidez que irradiaba bajo su toque.
—Tuve un sueño, Valeria. La Diosa me habló —me confiesa y la miro asombrada.
—¿Qué te dijo?
—¿Recuerdas tu regalo cuando venciste la prueba de las Selenias?
—Sí, sí, me concedió mucha descendencia, pero madre, uf, creo que con tres ya tengo —sonreí haciendo un chiste que tenía un 90 % de verdad.
—Entonces, ¿por qué no compartes ese regalo con otra persona, alguien que lo necesite más? —me susurra al oído
—. Si lo pides con suficiente fuerza, estoy segura de que la Diosa te escuchará y cumplirá los deseos de tu corazón.
Aprieta mi hombro con fuerza.
Mis ojos se cruzan con los suyos misteriosos, creo ver una galaxia entera de estrellas plateadas moviéndose dentro de ellos.
Voy a abrir mi boca para preguntarle más al respecto, pero mamá se aleja, dejándome sola e intrigada.
¿Qué fue esto? Mi mirada sube al cielo.
La luna no se ve. En un segundo, el mundo parece sumergido en profunda oscuridad; las nubes la ocultan.
Aun así, cierro mis ojos con fuerza y me rodeo con mi magia de Selenia.
—Diosa poderosa, benefactora y creadora de los seres sobrenaturales, te habla tu hija Valeria. Por favor, la bendición que me has concedido, por la cual estoy profundamente agradecida, te suplico que la transfieras a mi hija Sigrid. Ella es buena, tu guerrera, que luchó por arreglar los errores de todos —murmuro suplicando con toda mi alma.
—. Cura a su mate, a ese elemental que tanto ha sufrido y merece su felicidad completa, sus hijos que forjarán un reino como debió ser desde el inicio: Elementales y Sobrenaturales unidos.
Le supliqué con todas mis fuerzas, hasta el cansancio, sintiendo una luz luminosa brillando sobre mi cuerpo.
La esperanza late en mi corazón. Todo es posible, solo hay que desearlo lo suficiente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...