Vania hizo una mueca de dolor; casi se le salen las lágrimas.
Hacía un segundo parecía querer comérsela viva, abrazándola con una fuerza brutal, y al siguiente la aventaba como si fuera basura.
Ese hombre era más cambiante que el clima.
Con su actitud incomprensible e inestable, realmente era el hombre perfecto para Cristina.
No sabía cómo diablos había terminado metiéndose con semejante demonio. E incluso casándose con él.
Ahora Vania empezaba a sospechar que tal vez la habían obligado. En un solo día, cualquier idealización que la antigua Vania hubiera tenido por Hugo se había hecho pedazos.
¿Cómo pudo enamorarse de un hombre así?
Toda su ternura y amor eran exclusivos para Cristina; para cualquier otra mujer, solo tenía brutalidad y malos tratos.
Ese carácter frío y bipolar definitivamente no era el tipo de Vania.
Dejando de lado lo guapo que era, la antigua Vania seguramente se había enamorado de la versión dulce que él mostraba frente a Cristina, no de este supuesto esposo.
Por eso había sido novia de Julián.
Julián siempre fue maravilloso con ella, tierno y detallista, un amor de persona.
—Voy a servirle la leche a Lunita.
Mientras trataba de levantarse del piso, Hugo la observaba en silencio, sin hacer el menor amago de ayudarla.
Ella se sobó la parte trasera, soltándole unos cuantos insultos a Hugo en su mente.
¡Qué tipo tan cavernícola!
—No hace falta. Que vaya Marta.
Hugo presionó un botón en el teléfono de su cuarto y Vania ni siquiera tuvo tiempo de detenerlo.
Él se sentó en la orilla de la cama, ya que el sillón estaba sucio de leche.
En un par de minutos, Marta subió al cuarto y mandó a otros empleados a llevarse el sillón.
Por eso, estaba convencido de que Vania lo llamaba "cuñado" solo para provocarlo.
—Hablemos —dijo él, entregándole el documento que tenía antes.
—Lee esto primero, y luego hablamos.
Vania miró el grueso fajo de hojas, muy confundida.
—¿Qué es esto?
—Nuestro acuerdo prenupcial.
Vania se quedó helada. Ella había visto los acuerdos prenupciales de otras personas; unos de diez páginas ya se consideraban exagerados. ¡El suyo con Hugo era tan grueso como una moneda puesta de pie!
¿Estaba seguro de que era un acuerdo y no una enciclopedia?
*Primera cláusula: Todos los bienes adquiridos después del matrimonio serán propiedad de cada quien por separado. En cuanto a los hijos, el hombre se encargará de la manutención básica. En caso de divorcio, el hombre pagará la pensión que él considere apropiada. La mujer no tendrá derecho a opinar ni a cuestionar dicha cifra.*
Vania leyó la primera línea y le pareció un chiste de mal gusto.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...