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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 200

Sentado en la parte trasera del auto, Hugo repasaba una y otra vez la imagen de Yago protegiendo a Vania.

Se frotó la sien y murmuró, casi para sí mismo.

*¿Qué diablos le ves a él?*

Miguel pensó que Hugo le estaba hablando. Miró por el retrovisor y, al ver que su jefe seguía con el rostro inescrutable, pensó que había alucinado.

—¿Estás completamente seguro de que compramos todos los tomos del manga?

Las cosas no debían estar así.

Miguel dudó un segundo; sabía que si no decía la verdad, las cosas se pondrían peor.

—Recuperamos todas las ediciones oficiales. Pero justo después de que la editorial que compramos cerrara, lanzaron una impresión masiva de versiones piratas. Fue imposible frenarlo. Es muy probable que...

Miguel tragó saliva, sintiendo un escalofrío en la nuca.

—¿Qué?

—Que ahora mismo cualquier lectora joven tenga una copia en su casa. Incluso si compramos todo de nuevo, ya los leyeron.

Las sienes de Hugo palpitaban peligrosamente.

Soltó una carcajada sarcástica. Qué buen espectáculo había montado Vania.

Con razón los fans se le habían echado encima.

—¿Qué dicen los foros en internet?

—Se filtró la foto de usted y la señora Vania juntos. Su rostro está censurado, pero el de ella no. Todos dicen que...

Miguel notó que Hugo tenía los ojos cerrados, tratando de calmarse. Se armó de valor y continuó.

—Dicen que la señora Vania lo sedujo. Y aseguran que la verdadera Vina es la señora Cristina.

Hugo tardó un buen rato en abrir los ojos. El paisaje de la ciudad pasaba borroso por la ventanilla.

—Puras estupideces.

Miguel no supo si se refería a los chismes de internet o a sí mismo.

Al final del día, él solo era el mensajero.

Hugo llegó a la empresa.

Cristina estaba sentada cómodamente en su oficina, desplazándose por los comentarios de los foros.

Era todo en tiempo real; las fotos de Vania siendo humillada ya estaban circulando.

—Chicas, no se preocupen por mí. Como ya no la aguantaban en la empresa, se fue. Ahora ya tiene un nuevo blanco: se fue a Grupo Nexo y anda tras el director Yago Leal.

Los mensajes en la pantalla de Cristina reflejaban sorpresa y burlas.

Muchas de ellas decían sentir lástima por Yago.

—¡No puede ser! Yago tiene casi treinta y no se le conoce novia. Viene de familia militar, su nivel de poder es intocable.

—Las mujeres sinvergüenzas siempre andan cazando dinero o poder. Ay, ojalá nosotras tuviéramos tanta maña.

—Para lo que le sirve. Ya vi las fotos en redes donde le aventaron huevos, ¡jajaja! Eso le pasa por andarse robando identidades. Cris, nena, tener a alguien así de hermana es una verdadera vergüenza para ti.

Cristina estaba más que satisfecha. El escarmiento que armó en redes estaba dando frutos.

Si Vania hubiera agachado la cabeza y hubiera sido obediente como en el pasado, tal vez habría permitido que siguiera siendo su sombra en la familia Yáñez.

Pero en las últimas semanas se había atrevido a desafiarla en su propia cara.

Bueno, que luego no se quejara de que no tuvo compasión como hermana.

Mientras tanto, en Grupo Nexo.

Vania llegó al baño de las oficinas para limpiar rápidamente la porquería de su ropa.

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