Yago ordenó que le trajeran un cambio completo de ropa limpia en el menor tiempo posible.
—Ve a mi oficina, adentro hay una suite con baño donde puedes darte una ducha. No te preocupes, no dejaré que entre nadie —le indicó.
A Vania le pareció inapropiado, pero no tenía otra alternativa. Su cabello estaba cubierto de clara de huevo, cáscaras y otras sustancias asquerosas; apestaba y se sentía repulsiva.
Cuando Yago la escoltó hacia arriba, varios empleados entrometidos la vieron en ese estado y empezaron a murmurar a sus espaldas.
Era evidente que alguien en la oficina ya había visto la publicación sobre ella.
Los comentarios en internet eran sumamente crueles, llenos de insultos de todo tipo. La mayoría se dedicaba a contar, con lujo de detalles, la historia de cómo hace cinco años ella había manipulado a Hugo Yáñez para meterse en su cama, relatándolo como si fuera una novela.
La publicación se había viralizado rápidamente en las redes sociales. Últimamente, el cómic de Nuno y Vina estaba en su apogeo, por lo que era imposible pasar desapercibida. Aunque alguien había borrado la publicación original diez minutos después, ya había generado un sinfín de discusiones. Miles de usuarios la habían guardado y compartido, haciendo imposible eliminar su rastro por completo.
Vania ignoró las miradas extrañas de todos. Entró a la oficina de Yago, se aseó por completo y se puso la ropa limpia antes de salir.
Yago se comportó como un verdadero caballero. Para evitar malentendidos y habladurías, se quedó trabajando en la sala de reuniones durante una hora.
Cuando Vania salió, sintiéndose fresca y renovada, su estado de ánimo había mejorado muchísimo.
—Puedes estar tranquila, en esta empresa nadie se atreverá a andar con chismes sobre ti —le aseguró él.
Vania esbozó una sonrisa un tanto forzada.
—Yago, ¿no sospechas de mí? —preguntó ella.
Yago la miró con cierta compasión en los ojos.
—No sé por qué no haces pública tu relación matrimonial con el señor Yáñez, y lo que digan los demás es asunto de ellos. Pero yo confío plenamente en tu integridad.
Vania le agradeció profundamente su confianza.
Ella se sentía como una víctima. Se le acusaba de cosas totalmente infundadas. Según sus propios recuerdos, sí había llegado a sentir algo por Hugo Yáñez, pero jamás al extremo de drogarlo para forzar una situación, como si su vida dependiera de tenerlo.
No entendía por qué había ocurrido todo aquello, pero confiaba en que el tiempo, eventualmente, le daría las respuestas.
Frente a Natalia, Vania no tenía secretos.
—¡Maldita sea! Lo vi en las redes sociales. Acabo de salir del juzgado y justo iba a llamarte para preguntarte qué demonios había pasado.
Vania soltó una carcajada amarga.
—¿Qué más va a pasar? Aparte de Cristina Figueroa, ¿quién más sería capaz de usar una táctica tan baja y asquerosa?
Había llegado a dudar de Hugo, pero sabía que él no caería tan bajo. Hugo protegía a Cristina de frente, sin esconderse. Además, con su poder y estatus, si quisiera destruirla, lo haría en cuestión de minutos. Por lo tanto, esto solo podía ser obra de Cristina.
La mirada de Natalia se ensombreció al otro lado de la línea.
—Entonces, me imagino que tu idea no es buscar pruebas para demandarla, ¿verdad?
Una sonrisa afilada se dibujó en los labios de Vania.
—Seguir el protocolo legal es demasiado formal y lento. Ya que le divierte tanto mandar a que me tiren huevos, consígueme una granja avícola en algún lado. Voy a comprar quinientos huevos, los dejaré pudriéndose al sol durante quince días, y luego planearemos la siguiente fase.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...