Vania pensó que todavía había margen de maniobra con la expulsión de Luna, pero la llamada de la maestra llegó mucho más rápido de lo que imaginaba.
—Señora Zapata, lo siento mucho, pero la escuela le notifica oficialmente que la alumna Luna no podrá asistir a clases a partir de hoy. No podemos hacer nada, el impacto ha sido muy negativo.
La maestra ni siquiera mencionó las quejas de otros padres; Cristina y Hugo también eran padres ahí.
Cualquiera podía ver que Xavier era el centro de atención.
La furia se apoderó de Vania, tenía unas ganas inmensas de insultarlos.
Hugo había reconocido su parentesco con Luna en el acto, pero la maestra lo ignoró por completo. No solo la expulsaban, sino que la obligaban a irse ese mismo día.
Yago escuchó todo con claridad.
—¿Qué dijeron sobre el asunto de Luna?
Ya no había forma de hablar con la maestra; le había colgado.
Vania respondió con cierta frustración:
—Que Luna debe irse inmediatamente.
Yago frunció el ceño.
Había oído hablar de ese prestigioso colegio; al parecer, la familia Yáñez era la mayor accionista.
Es decir, era propiedad de la familia Yáñez.
Que expulsaran a una niña de su propia familia sería el hazmerreír si se corriera la voz.
—¿Qué vas a hacer? Si necesitas ayuda, solo dilo, conozco un par de escuelas excelentes.
Era la primera vez que Yago conocía a alguien como Hugo.
¿Qué clase de persona no amaba a su propia hija?
Que un padre biológico dejara que la escuela echara a su hija era algo inaudito.
Tampoco sabía si Vania estaba al tanto de que la escuela le pertenecía a la familia de su esposo.
No dijo nada más, para no lastimarla.
Vania se sentía decaída.
—Siento molestarlo con esto, señor Leal.
No sabía mucho sobre escuelas, y aún no había tenido tiempo de investigar.
Yago asintió.
—Solo es un cambio de escuela, no es gran cosa. Hay una muy buena cerca del Grupo Nexo. Muchas compañeras de la oficina tienen a sus hijos ahí, es muy práctico para dejarlos y recogerlos de camino al trabajo. Las instalaciones no le piden nada a la de Luna. Si tienes tiempo, te puedo llevar a conocerla.
Yago estaba decidido a ayudarla hasta el final.
Ella se sintió profundamente agradecida.
—Gracias.
Lo decía de todo corazón.
Al salir de la escuela, Hugo y Cristina notaron que Yago y Vania ya se habían ido.

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