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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 380

Decía la verdad. Tras ser ascendida a vicepresidenta, no tenía tanto trabajo como antes, pero Vania Zapata seguía supervisando personalmente el departamento de tecnología.

Cuando era necesario, señalaba los pequeños errores en los códigos e incluso se involucraba para enseñarles paso a paso. Los empleados de la empresa confiaban plenamente en ella.

Ya no la veían simplemente como una cara bonita que intentaba escalar posiciones gracias a sus contactos con el señor Leal.

—De acuerdo, sigue con lo tuyo, no te interrumpo más. Esta noche, cuando Lunita salga de la escuela, iremos a cenar juntos.

Vania aceptó de inmediato.

Al día siguiente, Dante Yépez envió un coche directamente para recoger a Vania.

Al llegar a su destino, cuando Yago Leal bajó del auto junto a Vania, la expresión de Dante mostró un ligero asombro.

Había asumido que Vania vendría sola, o a lo sumo acompañada de un asistente. No esperaba que Yago la acompañara.

Tras reponerse de la sorpresa, Dante cambió rápidamente a su expresión habitual y se acercó a saludar a Yago.

—Señor Leal, sin duda es usted un guardaespaldas muy dedicado.

Mientras hablaba, Dante aprovechó para echarle un vistazo a Vania.

Llevaba un atuendo fresco y adecuado, un vestido elegante y sencillo, y unos pendientes de perlas que la hacían lucir increíblemente atractiva.

La base era inmensa y albergaba decenas de aviones militares.

Dante le explicó la situación brevemente y Vania escuchó con mucha atención.

Finalmente, ella propuso una solución y explicó que, al instalar esos programas, el sistema podría realizar detecciones de fallas en tiempo real, extrayendo los datos más adecuados para que los pilotos volaran con mayor seguridad.

Yago esperaba a un lado, tranquilo y sin prisas, mientras Dante traía a los ingenieros técnicos más destacados de la base militar para que hablaran con Vania.

La conversación entre los tres fluyó casi sin obstáculos. Aparte de algunos términos técnicos específicos que Vania escuchaba por primera vez, después de un breve ajuste, lograron comunicarse de forma muy natural.

Durante su intercambio de ideas con Vania, Dante no dejaba de mostrar su profunda admiración.

No ocultaba la atracción que sentía por ella, pero tampoco cruzaba la línea ni se comportaba de manera inapropiada.

Tras terminar de discutir los asuntos de trabajo, Dante los invitó a comer a la cafetería de la base.

Vania y Yago aceptaron. Además de ellos, Dante también llamó al ministro Ximénez y al ingeniero que había participado en la charla.

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