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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 218

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¿Natalia la estaba usando de cebo?

Vania y Natalia se escondieron dentro del coche.

Poco después de las nueve, apareció Cristina, luciendo impecable, caminando hacia la plaza comercial.

Aunque esa plaza de lujo no estaba abarrotada, la gente que la frecuentaba tenía mucho dinero o poder.

Natalia saltó del auto y le guiñó un ojo a Vania.

—Prepárate para la función, nos estacionamos en primera fila.

Vania no tenía idea de qué tramaba; Natalia corrió hasta acercarse un poco a Cristina y gritó a todo pulmón:

—¡Es ella, es Vania!

Apenas gritó, un grupo de personas apareció de la nada, como si estuvieran al acecho, y comenzaron a lanzarle cosas a Cristina sin piedad.

Cristina palideció de terror; justo cuando un huevo iba a impactar contra ella, un brazo se interpuso, desviándolo lejos. El huevo se estrelló contra el piso, esparciendo la yema por todas partes.

Desde el auto, Vania lo vio todo con total claridad.

Ese héroe que apareció en el momento justo para salvar a la damisela en apuros, era su esposo, Hugo.

El hombre recibió el primer ataque por Cristina, y antes de que llegara el segundo, los guardias de seguridad ya estaban ahí para detener a los agresores.

Cristina estaba muerta de miedo, acurrucada en el hombro de Hugo, temblando como una hoja.

Natalia no contaba con la presencia de Hugo, soltó una maldición y corrió de regreso al auto.

Vania no se había puesto los lentes oscuros ni la gorra.

A pesar de que el coche estaba lejos, cuando Hugo volteó en su dirección, sintió que él ya la había visto.

Cristina estaba pálida como un fantasma; Hugo la levantó en brazos y entró rápidamente al elevador.

Natalia, que también lo había visto, empezó a soltar pestes.

—¡Maldición! Planeé todo a la perfección, pero jamás imaginé que él iba a estar ahí.

Sabía que Hugo seguía enganchado con Cristina, pero no se imaginaba que fueran inseparables al punto de no despegarse ni un segundo.

Había calculado mal.

Una sonrisa irónica se dibujó en los labios de Vania.

Ella y Natalia habían pasado medio mes planeando todo, y la aparición de Hugo había arruinado su plan en menos de tres minutos.

A Vania le daba igual.

Pasó la noche en calma.

Pero, mientras todos dormían, una noticia explosiva se apoderó de las portadas en internet.

A la mañana siguiente, Vania pasó a dejar a Luna a la escuela antes de llegar al Grupo Nexo; la ubicación era una maravilla.

Yago pasó por su oficina para preguntarle cómo le había ido a Luna en su primer día.

Vania sonrió.

—Gracias, señor Leal. A Luna le encantó; dice que sus profesores y compañeros son muy amables.

Yago asintió.

—Me alegra escuchar eso. Quería mostrarte algo más, creo que te va a gustar.

Yago le tendió su celular.

Era la noticia principal desde hacía horas: *Incidente de acoso en escuela privada de Nueva Alborada. El niño agresor tiene conexiones poderosas; la niña víctima es expulsada y genera indignación*.

Los millones de comentarios parecían una represa a punto de estallar, el escándalo crecía sin control y se había compartido millones de veces.

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