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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 265

Vania tomó sus cosas y se dirigió a la salida.

Justo al llegar a los ascensores, se topó de frente con Yago.

—¿Vas a salir?

Yago, al verla tan apresurada, pensó que había pasado algo malo.

—Sí, Hugo me pidió que nos viéramos para firmar el divorcio.

—...

Por un segundo, Yago no supo si felicitarla a ella o felicitarse a sí mismo.

En una situación así, no podía ofrecerse a acompañarla.

Solo asintió.

—Si necesitas algo, llámame.

Vania agradeció su apoyo y condujo sola hasta el registro civil.

Al llegar al vestíbulo, echó un vistazo, pero no vio a Hugo por ningún lado.

Esperó casi media hora y seguía sin haber rastro de él.

Lo sacó de la lista de contactos bloqueados y lo llamó.

—¿Dónde estás?

La expresión de Hugo era lúgubre, cargada con la tensión previa a una tormenta.

—Me surgió un asunto. Reprogramaremos para otro día.

Esta vez contestó bastante rápido.

Miguel conducía mientras se secaba el sudor de la frente.

Creía que su jefe iba a esperar hasta que su esposa apareciera.

Incluso habían visto el auto de Vania llegar.

Pero, de repente, Hugo le ordenó que condujera para ir a recoger a Cristina.

Por primera vez, Miguel se alegró de que fuera a buscar a la amante.

Dios sabía lo nervioso que estaba hace un rato.

Si el jefe y su esposa realmente se divorciaban...

¿Con qué cara se lo iba a explicar a la matriarca?

Al escuchar el tono desinteresado de Hugo, a Vania le dio una punzada de coraje en el pecho.

Había dejado botado todo su trabajo y en veinte minutos el departamento de tecnología tenía una junta crucial.

Y todo porque a él se le antojó decir divorcio. Había manejado casi media hora, esperado otros veinte minutos, ¿y ahora le salía con que reprogramarían?

Vania tuvo ganas de insultarlo a gritos, pero Hugo ya le había colgado.

Él observó el número sin guardar de Vania y lo añadió a sus contactos.

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