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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 340

Cristina moría por conocerlos; era la oportunidad de oro.

¿De qué servía codearse solo con empresarios?

Adrián le dio un sorbo a su bebida y comentó:

—Tengo que admitir que Vania tiene una suerte increíble. ¿Ubicaron a esa gente? A más de uno lo he visto en las cenas de mi abuelo; hasta los políticos más pesados de la capital se les cuadran por respeto.

Hugo apretó los labios sin pronunciar palabra.

Claro que los conocía; sabía perfectamente quiénes eran.

Mientras Adrián seguía hablando, de pronto se levantó de un salto.

—¿Y mi abuelo qué hace aquí?

Estaba genuinamente sorprendido. Don Eugenio Mendoza se había retirado de los reflectores hacía años. Adrián había desarrollado toda su carrera en el extranjero y, tras su regreso, no mostró el menor interés en inmiscuirse en asuntos políticos, por lo que su abuelo nunca le preparó el terreno.

Don Eugenio aún no había visto a su nieto; su atención estaba concentrada en saludar a Don Zacarías.

La energía en el salón subió de intensidad en un abrir y cerrar de ojos.

—Voy a saludarlo —dijo Adrián.

Adrián lo pensó un instante y se volvió hacia Hugo.

—Hermano, Cristina tiene un talento de primera. En un momento más se la presentaré a mi abuelo para que pueda conocer a todas estas personas influyentes. Si la familia Leal se vale de sus influencias con el gobierno para conseguir todos estos proyectos jugosos, la familia Mendoza puede hacer exactamente lo mismo por ustedes. ¿Qué te parece?

La mirada de Hugo seguía clavada en Vania.

Le importaba un bledo quién se asociaba con quién; su mente estaba en otra parte.

Solo podía pensar en que esta vez Vania se estaba apoyando al cien por ciento en los Leal.

*Vaya...*

*Es una oportunista en toda la extensión de la palabra. Igual que hace cinco años, su ambición no conoce límites.*

*Seguramente al enterarse del peso político que tienen los Leal, fue corriendo a lamerles las botas.*

Cristina, que intentaba disimular su entusiasmo bajo un aire de modestia, vio el cielo abierto cuando Hugo dejó su copa sobre la mesa y respondió con total frialdad:

A pesar de que Cristina iba vestida de forma impecable y sumamente atractiva, los presentes parecieron perder la vista de repente, ignorando por completo su presencia.

Era como si una barrera invisible la expulsara de aquel selecto círculo antes de siquiera tener la oportunidad de intentarlo.

—Señor Yago, le presento a mi nieto, espero que puedan conocerse mejor.

Yago sentía un rechazo automático por cualquiera que no tratara bien a Vania.

Sabiendo que Adrián estaba del lado de Cristina, lo saludó asintiendo con la cabeza, sin el menor atisbo de emoción.

—Adrián y yo hemos coincidido en varias ocasiones durante estos días, ya hemos sido presentados formalmente.

Don Eugenio rio con ganas.

—¡Vaya, así que ya se conocían! Los jóvenes siempre deben mantener el contacto. Adrián, aprovecho para presentarte formalmente a la señorita Zapata, la nueva integrante de la familia de Don Zacarías. Es una joven brillante. El éxito de todo este proyecto es producto del trabajo de la señorita Zapata. Creo que sería muy conveniente que reestructuraras tu modelo de negocios tradicional y que aprendieras de ella y del señor Yago.

Adrián le dio un vistazo rápido a Vania, mientras mentalmente ponía los ojos en blanco hasta el infinito.

*Así que este es el método de los Leal para encumbrar a Vania; un circo de puros cuentos chinos.*

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