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Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama romance Capítulo 458

Natalia se quedó de piedra. ¿Rodrigo le estaba pidiendo matrimonio?

No, no iba a perder la cabeza solo porque estaba enamorada de él y habían pasado la noche juntos.

Estaba segura de que anoche la había utilizado como sustituta de Isabel.

Se mordió el labio, con los ojos llenos de lágrimas contenidas.

—Tienes a alguien más en tu corazón.

Se negaba a ser el premio de consolación.

El cuerpo de Rodrigo se tensó. ¿Ella lo sabía?

Él sabía que no debía haber cruzado esa línea, pero la noche anterior toda su represión estalló.

Isabel lo había buscado para volver, y él la había rechazado. Despechada, ella le lanzó la verdad a la cara: lo llamó un sinvergüenza por desear a la niña que él mismo había criado.

Enfurecido, le dio una bofetada a Isabel, se emborrachó hasta perder el sentido, y cuando Natalia intentó ayudarlo, todos los sentimientos que había ocultado durante años se desbordaron como un río furioso.

—¿Lo sabías? —preguntó Rodrigo.

Sus ojos oscuros la escrutaban con intensidad. Entonces, la reacción de Natalia...

—Sí, lo sé desde hace mucho. No hace falta que me digas nada. Jamás me casaré contigo.

Natalia le respondió con rabia y determinación.

La habitual mirada de adoración que Rodrigo siempre le dedicaba se apagó lentamente. Segundos después, su rostro volvió a su frialdad característica.

—De acuerdo... Ya veo.

Ni siquiera se disculpó. Ignoró el dolor evidente en los ojos de Natalia, dio media vuelta y salió de la casa a zancadas.

Natalia rompió a llorar desconsoladamente. Sentía alivio por no haber aceptado.

Seguro Isabel le había roto el corazón, y él solo quería usarla a ella para tapar el vacío.

Lo amaba, sí, pero tenía dignidad. No iba a rebajarse de esa manera.

Llamó a Vania, riendo y llorando al mismo tiempo.

—¡Me acosté con alguien, Vania! ¡Estoy arruinada!

Vania se asustó, pensando que alguien había abusado de ella.

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