Yago sintió de pronto que no debió haber provocado a Vanessa para que hiciera esa pregunta.
Porque ahora estaba obligado a decir la verdad. Si mentía para proteger a Vania y decía que los niños eran suyos, se convertiría en cómplice de interferir en un matrimonio militar, un delito grave por el que Vania también sería sancionada.
Todos los presentes miraban a Yago, esperando su respuesta.
Yago se encontraba entre la espada y la pared.
Contra todo pronóstico, fue Hugo Yáñez quien alzó la voz.
Sus palabras salieron cargadas de una furia contenida, casi entre dientes.
Su voz fría y sombría sumió al salón en un silencio sepulcral.
—¿De quién dijiste que el hijo es un bastardo?
La repentina intervención de Hugo hizo que la situación se volviera aún más caótica.
Después de todo, los asistentes eran figuras importantes, personas educadas y de la alta sociedad.
Casi nadie estaba allí para disfrutar del chisme, y mucho menos para usar un asunto así como tema de conversación trivial.
El hecho de que Vanessa eligiera ese evento para exponer la vida privada de alguien era, a todas luces, una estupidez monumental.
Cristina nunca imaginó que Hugo, después de tantos años de no reconocer públicamente a Vania, fuera el primero en perder la compostura ante la locura de Vanessa.
Aterrada de que Hugo dijera algo inconveniente, se apresuró a intervenir.
—Hugo, la secretaria Vanessa es de los nuestros. Supongo que tuvo un desliz, pero te aseguro que me encargaré de disciplinarla en cuanto termine el evento.
Vanessa no había hecho ni una sola cosa bien en toda la noche.
Cristina deseaba arrastrarla del escenario con sus propias manos.
Pero las cosas ya habían llegado a un punto sin retorno.
Adrián Mendoza, que estaba a su lado, intentó calmarla.
—Señora Cristina, deje que la secretaria diga la verdad.
Cristina estuvo a punto de insultar a Adrián, pero no tuvo el valor.
Su mayor temor era que Hugo cometiera una locura.
Con tanta gente importante de la industria presente, si Hugo admitía públicamente su relación con Vania, todo se iría al diablo.
Pero Hugo la ignoró por completo.
Sus ojos estaban clavados en Vanessa con tal ferocidad que la dejó casi sin habla. Tras unos segundos de tensión, Vanessa tartamudeó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...