—¡Cristina, mi niña, vine a la casa de los Leal y me arrestaron! ¡Quieren encerrarme, llama a Hugo para que me saque de aquí!
Antes de que pudiera seguir gritando, el oficial la miró con dureza.
—¿Ya terminó?
Elena, aún aferrada a su arrogancia, le escupió:
—¡Tengo derecho a hacer una llamada!
—Nadie le niega sus derechos, señora. Pero considerando los cargos por insultar a un veterano de alto rango, no tiene derecho a fianza. Y créame, no la vamos a llevar a unos separos comunes. Suba a la patrulla.
Elena no supo si el oficial estaba siendo sarcástico o si la amenaza era real.
La obligaron a entrar en la parte trasera del vehículo policial. Su chofer, blanco del susto, arrancó la camioneta de inmediato y huyó hacia Corporativo Alba para avisarle a Cristina.
Al recibir la noticia, el rostro de Cristina palideció.
Cuando su madre la llamó, pensó que era un simple altercado, pero los Leal habían cruzado la línea.
Cristina no tenía los contactos políticos necesarios para sacar a su madre de un problema de índole federal.
Su única carta era Hugo.
Sabiendo que los Leal eran intocables en Nueva Alborada, sus abogados ya le habían confirmado que las autoridades rechazaban la fianza.
Desesperada, llamó al número personal de Hugo.
Una y otra vez, se topaba con la fría voz de la operadora indicando que el número estaba fuera de servicio o apagado.
La frustración la estaba volviendo loca. Como último recurso, marcó al teléfono de la oficina del Corporativo Yáñez.
Finalmente, la voz grave y profunda de Hugo respondió al otro lado de la línea.
—Hugo, mi mamá tuvo un accidente —soltó Cristina, con la voz quebrada.
Odiaba sonar tan suplicante, pero Hugo era su único salvavidas. Él ya la había ayudado antes a limpiar los desastres de su padre, y aunque la última vez no pudo evitar que ella misma terminara retenida, sabía que él lo había intentado.
Hubo un silencio prolongado en la línea.
Cristina forzó un sollozo ahogado.
—¿Qué pasó? —preguntó Hugo. Su tono era plano. Gélido.
No había ni rastro de la preocupación protectora que solía mostrarle.


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