El esposo de Julia era un apostador de poca monta que se rodeaba de una buena cantidad de amistades cuestionables.
El secuestro lo habían planeado solo ellos dos. No le contaron a nadie; lo único que él llegó a mencionar entre sus conocidos fue que su mujer trabajaba como empleada en la casa de los Leal.
Incluso había inventado la excusa de que su esposa había pedido unos días libres para pasar tiempo con él, lo cual le daba la coartada perfecta para andar husmeando y pidiendo información sin levantar sospechas.
Julia se tapó el rostro adolorido, con las lágrimas a punto de brotar por el puro terror.
—¡Sí! ¡Es de los Leal, te lo juro!
El hombre cortó la llamada y la fulminó con una mirada cargada de odio.
—Si es de los Leal, ¿por qué llevan días sin hacer ningún movimiento? El tipo que acaba de contestar el teléfono ni siquiera es de la familia, ¡dijo que el niño es suyo!
»Como me estés queriendo ver la cara, te mato aquí mismo. No te creas que por haberme soltado ese millón y pico las cosas se van a quedar así.
»Antes andabas muerta de hambre y sin ropa. ¿De dónde crees que salieron las joyas de oro y plata que llevas puestas? ¡Todas las pagué yo! Ahora te toca rendirme cuentas.
»Y escúchame bien: si no le sacamos dinero a este mocoso, te vendo a las redes de tráfico en Puerto Moreno para que te desarmen y te vendan por piezas.
El pánico se apoderó de Julia.
—¡Es de los Leal! ¡Te lo juro! Solo que... ellos metieron a un hombre para guardar las apariencias.
»Esa tal Vania se enredó con Yago Leal y tuvieron a este bastardo. Como tenían miedo de los chismes, compraron a un infeliz para que se hiciera pasar por el esposo de Vania.
»Dicen que el niño es de ese tipo, pero ¿quién en su sano juicio cría al hijo de otro como si fuera suyo?
»Los Leal le sacaron los papeles al chiquillo y a mí me pagaron medio millón solo para que lo cuidara. Cuando les dije que tenía problemas de dinero, me adelantaron el sueldo de tres años completitos solo para asegurarse de que cuidara bien al mocoso.
»¿Cómo no va a ser de los Leal? Seguro tienen miedo de lo que podamos hacerle al chiquillo, pero como no quieren soltar la plata, mandaron al esposo falso a contestar el teléfono.
»¡Los ricos son unos tacaños miserables! Prefieren guardarse el dinero antes que pagar por la vida de su propio nieto. Los Leal están podridos en plata, ¿qué les cuestan unos cuantos millones? Tienen el corazón podrido. ¿Acaso la vida de este niño vale menos que su dinero?
Julia no era tonta; sabía perfectamente cómo desviar la culpa hacia la familia Leal para lavarse las manos y salvar su propio pellejo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...