[F, vi en tu estado que ahora estás en Veridia. ¿Tienes tiempo esta noche? Necesito que me des algunos consejos. La dificultad aumentó: esta noche conoceré al prometido por contrato de la mujer que amo.]
Al leer el mensaje, una expresión de sorpresa cruzó el apuesto rostro de Valeriano.
Aunque tenía agregado a este sujeto que se hacía llamar "Enamorado de Teodora", el hecho de que fueran contactos había sido puro accidente.
Tiempo atrás, poco después de despertar del coma, Valeriano se había registrado en la Red de las Sombras para buscar información confidencial y, a base de gastar fortunas, convirtió su cuenta anónima en una de las más respetadas del sistema.
El mismo día que publicó una solicitud de información, esta cuenta lo contactó de la nada, pidiéndole "asesoría amorosa" para conquistar a la mujer que le gustaba.
Valeriano estuvo a punto de rechazarlo, pero el tipo fue tan insistente que le transfirió diez millones de pesos de un solo golpe.
Él asumió que sería cosa de una sola vez.
No esperaba que volviera a buscarlo.
Y mucho menos que siguiera obsesionado aun sabiendo que la mujer ya tenía prometido.
Lo rechazó sin rodeos: [Lo siento, no tengo tiempo. Tampoco soy un asesor amoroso, mejor búscate a otro.]
Pero "Enamorado de Teodora" no se rindió.
[No, no puedes rechazarme. Esta noche es mi batalla final. Si pierdo, se acabaron mis oportunidades para siempre.]
Junto al mensaje llegó una captura de pantalla de otra transferencia bancaria.
Cincuenta millones.
Cuarenta millones más que la última vez.
Valeriano pensó que este tipo de verdad tenía más dinero que sentido común. Pero a él no le faltaba dinero y, además, esa noche iba a verse con su pequeña, jamás perdería el tiempo con un desconocido.
Estaba a punto de devolverle el dinero.
Pero antes de hacerlo, recibió un mensaje de Roxana.
La muchacha siempre estaba ocupada y casi nunca le escribía primero, así que lo abrió de inmediato.
[Tengo a un viejo amigo que insiste en invitarnos a tomar un café esta tarde. ¿Tienes tiempo?]
Al leer el mensaje, las alarmas internas de Valeriano se encendieron al instante.
[Sí. Pero ese viejo amigo, ¿es un hombre?]

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA