Roxana se mantuvo a un lado, sosteniendo el instrumental médico con total calma. Al escuchar las acusaciones, esbozó una sonrisa fría.
—Tienen una imaginación muy viva. Deberían escribir telenovelas en lugar de estudiar medicina.
Los estudiantes se sintieron profundamente ofendidos por sus palabras y su indignación creció.
Gisela había provocado el estruendo a propósito para que todos culparan a Roxana. Al ver que su plan funcionaba a la perfección, sonrió para sus adentros.
Tras ser ayudada a levantarse, actuó con una falsa magnanimidad, levantando las manos hacia sus compañeros.
—Déjenlo estar. Sé que Roxana no lo hizo a propósito, fue solo un accidente. No arruinemos el ritmo de la competencia por esto. Cedámosle este punto a la Universidad del Sur.
Sus palabras no solo enardecieron a los estudiantes de su propia universidad, sino que incluso los de la Universidad del Sur se ofendieron profundamente.
El equipo de Veridia sentía que no tenían por qué ceder nada. Era una competencia, y si el equipo rival había recurrido a la agresión física para robar un instrumental, la culpa recaía totalmente en ellos.
Por otro lado, la Universidad del Sur sabía que ellos no habían hecho nada malo. Era imposible que su líder empujara a alguien. Todo era un malentendido, y la actitud condescendiente de Gisela solo buscaba manchar su reputación y tacharlos de tramposos. No iban a tolerar semejante humillación.
Ambos bandos estallaron en una acalorada discusión.
Ni siquiera las intervenciones de la moderadora lograron calmar los ánimos.
—¿Ya terminaron de hablar?
La voz de Roxana no fue un grito, pero resonó con una claridad absoluta y una autoridad aplastante por encima de todo el caos.
Esa presencia imponente hizo que el silencio cayera sobre el lugar. Todos voltearon a verla.
—¡Tú fuiste la que empezó todo esto! ¡Y encima de que no te disculpas, te atreves a gritarnos! ¿Quién te crees que eres?
Roxana no estaba dispuesta a tolerar berrinches.
—¿Así que este es el gran nivel educativo de la Universidad de Veridia? ¿Les enseñan a abrir la boca para inventar realidades sin presentar ni una sola prueba?
Al escuchar que cuestionaba la educación de su prestigiosa institución, los estudiantes se enfurecieron aún más.

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