Gracias a que Roxana había ordenado al subdirector llamar a la policía desde temprano, las autoridades ya estaban en la escena investigando los hechos mientras el escándalo detonaba en redes.
Sin embargo, antes de que emitieran un informe oficial, los pacientes que estaban siendo interrogados comenzaron a perder la paciencia.
—¿Dónde está el doctor Viteri?
—¡Exacto! Nosotros mismos lo sacamos de esa trampa mortal. ¿Por qué no está aquí con nosotros?
—¿No será que esos criminales aprovecharon un descuido y se lo llevaron de nuevo?
La multitud, alterada, exigía a los agentes que fueran de inmediato al edificio de consultas a revisar.
Los oficiales intentaron calmarlos.
—Por favor, mantengan la calma. El edificio ya fue evacuado por completo. Solo encontramos a un paciente inconsciente, no hay rastro de médicos ni personal en el interior.
—¿Y cómo lo saben si no han ido a revisar ahora mismo?
—¡Para eso pagamos nuestros impuestos! ¡Tienen sus salarios gracias a nosotros, no tienen derecho a ignorarnos!
—¡Vayan a buscarlo! Si le pasa algo al doctor, pondremos una demanda colectiva por incompetencia, ¡a ver cómo les va con sus bonos navideños!
Ante la presión masiva, a la policía no le quedó de otra que enviar a un representante al edificio para confirmar la situación.
—¡Un momento! ¡Llévate mi celular y grábalo todo! ¡Si no, cómo vamos a saber que no nos estás mintiendo!
El agente rechazó el teléfono de inmediato.
—Nosotros contamos con cámaras corporales que graban los procedimientos. No necesitamos sus equipos personales. Además, la escena está clausurada y la información es confidencial por ahora.
Esa respuesta fue la gota que derramó el vaso. Los pacientes estallaron, insultando a la policía sin piedad.
Alguien incluso sacó su teléfono y comenzó a transmitir en vivo desde el lugar.
En cuestión de cinco minutos, más de diez mil personas estaban conectadas al directo. La gente empezó a donar dinero y mandar regalos virtuales, pidiéndole al improvisado camarógrafo que mostrara más ángulos del desastre.
Al ver el éxito, otros pacientes también iniciaron sus propias transmisiones.
Pronto, el caos en el hospital de M&R Global se volvió tendencia número uno en todas las plataformas digitales.


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