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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 734

Gisela, al ver que Roxana sabía que ya había soportado dos crisis sin siquiera tomarle el pulso, sintió un vuelco en el corazón. Con miedo, extendió la mano.

Al mismo tiempo, la Chica de Pelo Corto se levantó sin dudarlo y caminó a toda prisa hacia los baños.

Mónica Montes, que la había estado observando, frunció levemente el ceño.

Patricio Solís estaba sentado en su lugar con total tranquilidad, observando a Roxana con inmenso interés.

«La volvieron a descubrir».

¿Cómo podía ser tan brillante?

¡Era exactamente la clase de mujer que le fascinaba!

Roxana le tomó el pulso a Gisela. En cuanto identificó el tipo de toxina, su expresión se volvió glacial.

—¡Don Fausto, bloquee el lugar de inmediato!

—¿Qué? ¡Bloquear el lugar! ¿No es un poco exagerado?

—¿No dijeron que este veneno tenía cura? ¿Por qué encerrarnos? Tampoco es para tanto.

Don Fausto, sin embargo, no cuestionó la orden y mandó de inmediato al personal a sellar la única salida disponible.

Mientras todos murmuraban confundidos, un grito desgarrador cortó el aire.

¡Sonaba como el llanto agónico de un ave a punto de morir!

El sonido heló la sangre de todos los presentes. Giraron la cabeza hacia la fuente del alarido.

Gisela, que segundos antes parecía estable, ahora se abrazaba el estómago, rodando frenéticamente por el suelo.

Cada lugar que su cuerpo tocaba dejaba un rastro oscuro, similar a la sangre. Las manchas carmesí se esparcían como las huellas de la misma muerte, perturbando a cualquiera que las mirara.

—¡Ah! ¡Qué dolor! ¡Ayúdenme! ¡Sálvenme!

Mientras gritaba, vomitaba más sangre.

Su estado tan grotesco y doloroso aterrorizó a la multitud. Aunque los estudiantes de Veridia eran brillantes, nunca habían presenciado algo tan macabro. Quedaron petrificados.

El resto del público retrocedió presa del pánico.

Capítulo 734 1

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