Al escuchar el nombre de la Doctora Serena, los invitados reaccionaron. ¡La subasta ya había comenzado y aún no sabían quién era ella ni si había asistido!
Jacinto Carrillo, que llevaba tiempo escuchando hablar de la inmensa fama de la Doctora Serena, observó el valioso frasco de jade y no pudo evitar preguntarle a su hija:
—Gema, ¿ya llegó la Maestra Serena?
Gema miró de reojo hacia donde estaba sentada Roxana. La joven conversaba en voz baja con Valeriano, y ambos lucían la misma expresión tranquila y relajada.
—Ya está aquí, papá. No te impacientes, luego te la presento.
«¿Luego?», pensó Jacinto, desconcertado. ¿Por qué su hija no se la había presentado antes?
—Wilfredo, ¡seguro es esa medicina! ¡No importa cuánto cueste, tenemos que conseguirla! —exclamó Dora, con los ojos brillando de emoción al ver el frasco de jade iluminado en el escenario.
Wilfredo ya había comprobado lo milagrosa que era la habilidad de la Doctora Serena al ver a su hermano mayor recuperado. Esa pastilla debía tener efectos formidables.
—Descuida, la conseguiremos.
El presentador, notando el ferviente interés del público, ofreció una breve explicación.
—Como algunos ya han adivinado por el invaluable frasco de jade, la medicina que contiene es verdaderamente excepcional. En efecto, ha sido elaborada personalmente por la célebre Doctora Serena. Los ingredientes de esta píldora son extremadamente raros. No solo puede salvar una vida en momentos críticos, sino que también mejora la vitalidad al máximo y prolonga la vida...
Los invitados no pudieron ocultar su deseo de tenerla. Alguien se atrevió a preguntarle a Clemente para confirmarlo.
—Director Clemente, usted es un hombre de mundo y se dice que la Doctora Serena estuvo en el Hospital Edson atendiendo al señor Nader. ¿Cree usted que esta píldora realmente fue hecha por ella?
Clemente había asistido esa noche exclusivamente por Roxana. Al escuchar la pregunta, se acarició la barbilla con aire experto.
—Los componentes de estas medicinas provienen de hierbas extraordinarias, lo cual es propio del estilo de la Doctora Serena. Sin embargo, no puedo garantizar que sus efectos sean tan milagrosos como se rumorea.
—Pero si Nader estaba pálido y al borde de la muerte, ¡y esta noche luce lleno de energía! Eso demuestra que la Doctora Serena de verdad hace milagros.
—¡Exacto! Además, salvó la vida del Príncipe Zachary. Es obvio que no es un fraude. ¡No me importa lo que cueste, ese frasco será mío!
Justo en ese momento, el presentador inició la puja.

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