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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1134

Al recibir la información, Roxana respondió con calma:

—Entendido. ¿Ya está todo listo con Patricio Solís?

—Casi. Su hermana, Francisca Solís, también está en el evento, aunque no llegó con él, sino acompañando a otros invitados.

—Bien. Pon a alguien a vigilar esa área, pero que solo observen desde las sombras.

Apenas bloqueó su teléfono, Mónica Montes, quien estaba sentada junto a ella, le avisó:

—Prima, el banquete está por comenzar. El mayordomo ya nos dijo que podemos bajar.

—Vamos. —Roxana hizo el ademán de tomar su bolso, pero Valeriano se adelantó, lo tomó por ella y le ofreció el brazo con una sonrisa.

—¿Vamos juntos?

Roxana aceptó y se aferró a su brazo. Mónica, sin querer ser la tercera en discordia, corrió hacia donde estaban sus padres. Al ver a su hija del brazo de Valeriano, los ojos de Marina y Rafael se llenaron de orgullo y alegría.

—Mi gente ya inspeccionó todo el perímetro de la mansión Carrillo. Por ahora, no hay francotiradores ni personal sospechoso —susurró Valeriano, informando a Roxana de la situación.

Ella asintió levemente.

—Amplía un poco más el radio y presten especial atención a los puntos elevados.

—¿Crees que Patricio Solís tenga francotiradores listos?

—Es su táctica favorita. Ya que logramos que viniera hasta aquí, no podemos dejar que se marche tan fácilmente.

—¿Y crees que el Director Clemente o la Familia Solórzano intenten intervenir? —preguntó Valeriano. Aunque las tres partes no parecían conectadas, temía que todo fuera una cortina de humo.

—No. No tendrán la oportunidad. —Al ver su desconcierto, Roxana añadió—: Acércate, te explico.

Valeriano, sabiendo que ella estaba dispuesta a revelarle sus cartas, no pudo reprimir la sonrisa en sus labios y se inclinó hacia ella.

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