Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 1209

Al escuchar ese nombre, las expresiones de Mateo y Rafael se ensombrecieron.

—¿Estás completamente seguro, mocoso? —preguntó Marina con cierto escepticismo, al ver que ni su esposo ni su hijo mayor decían nada.

Patriciano asintió con orgullo; era la oportunidad perfecta para ganar puntos con Roxana.

—Mamá, ¿por qué les mentiría? Esa flor no es una rosa cualquiera. Es una especie exótica y de súper lujo que requiere tres injertos distintos para florecer.

»Como el Conde Aris es un fanático de la botánica, removió cielo y tierra hasta conseguir las semillas. Dedicó más de dos años a cultivarla con un cuidado casi obsesivo, y recién este año floreció. Está tan fascinado con ella que organizó una exhibición botánica súper exclusiva, a la que solo fueron invitados sus contactos más allegados.

»A mí me llegó una invitación. De hecho, les insistí muchísimo para que me acompañaran, pero me rechazaron. ¿De verdad ya se les olvidó?

Confirmado: era el hijo sándwich al que nadie le prestaba atención.

No como al hijo mayor ni al menor, que siempre eran los consentidos de la casa.

Miró a su hermana con ojos lastimeros.

Con esa explicación, Marina y Rafael finalmente recordaron el evento.

Pero en esa época acababan de descubrir el paradero de Roxana, así que los eventos sociales eran lo último que les importaba.

Al ver que Patriciano seguía rogando compasión con la mirada, Marina resopló con ironía.

—Ah, claro. Para reconocer a tu propia hermana eres un inútil, pero para acordarte de las florcitas exóticas de los demás sí tienes memoria fotográfica.

Patriciano abrió los ojos como platos. ¡Esa no era la intención de su comentario!

Al ver a su hermano tan apaleado, Roxana sintió un poco de lástima. Aunque en el pasado había desconfiado de ella e incluso ordenó que la investigaran, su arrepentimiento había sido genuino.

Y además, un par de días atrás no había dudado en vestirse de mujer con tal de ayudarla en su plan.

—Mamá, en ese entonces él no conocía mi nombre, y cuando se enteró, fue el primero en pedirme disculpas. Su error fue comprensible. Ya no sean tan duros con él.

El cielo de Patriciano se despejó en un instante gracias a las palabras de su hermana.

Detrás de sus elegantes gafas con montura plateada, sus ojos brillaron y se cerraron en una curva de pura felicidad.

Le lanzó a Mateo una mirada presuntuosa a escondidas, levantando las cejas con arrogancia.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA