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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 181

Seguramente todo esto era una trampa que Silvano había preparado meticulosamente, solo para ver con sus propios ojos cómo caía en ella.

Una fina capa de sudor frío cubrió la frente de Marco en un instante. Sin embargo, su mente no dejó de buscar excusas ni por un segundo. Sus ojos se movían de un lado a otro hasta que notó el teléfono en la mano del director. Con una mirada feroz, se abalanzó de golpe hacia él.

Al ver que se acercaba, el director reaccionó de inmediato, protegiendo a Don Abelardo detrás de su espalda, y gritó con dureza:

—¡Marco! ¿Qué crees que estás haciendo?

Los demás profesores reaccionaron igual de rápido y se interpusieron en su camino.

—¡Qué te pasa! ¡Quién te dio permiso para acercarte!

Marco no logró arrebatar el teléfono. Un destello de odio cruzó por su mirada, pero se obligó a mantener la calma.

—Director, no era mi intención faltarle al respeto. Solo quería ver qué había grabado Silvano exactamente. Admito que fui a la Clase 5 esa noche, pero jamás vi ninguna partitura.

El director no le creyó en absoluto.

—El sistema de acceso a la Academia de Élite es exclusivo. Eres un estudiante de una facultad común, ¿qué hacías merodeando por ahí? Además, en las cámaras de seguridad se ve claramente cómo te detienes frente al pupitre de Silvano, como si estuvieras rebuscando entre sus cosas. ¡Las pruebas son contundentes, deja de inventar excusas!

En ese momento crítico, a Marco se le iluminó la mente, captando con precisión la falla en las palabras del director.

—¡Director, usted mismo lo ha dicho! ¡Dijo que «parecía» que estaba buscando algo! Eso significa que Silvano tampoco me grabó llevándome nada. Si es así, ¿con qué derecho me acusan falsamente? ¡Pueden revisar las cámaras de seguridad de cuando me fui para comprobar si me llevé algo o no!

Tenía tanta seguridad al hablar porque sabía perfectamente que no se había llevado nada físico.

Al escuchar eso, Don Abelardo frunció el ceño con severidad.

Parecía que ese chico estaba muy seguro de poder salirse con la suya.

El director también pensó lo mismo y le hizo una seña rápida a Silvano, indicándole que presentara más pruebas.

Silvano nunca imaginó que, a pesar de haber planeado todo con tanto esfuerzo, hubiera pasado por alto un detalle tan crucial. El color abandonó su rostro por completo.

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