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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 219

Roxana no se dio cuenta de la intensa mirada de Valeriano.

Al recordar el brote del virus M6 que estaba sembrando el caos en el extranjero, decidió darles una advertencia por pura cortesía.

—Si no tienen nada importante que hacer en estos días, quédense descansando en casa y eviten los lugares muy concurridos.

Si alguien de su círculo regresa del extranjero, no se reúnan de inmediato con esa persona; sugiéranle primero que vaya a un hospital a hacerse un chequeo completo.

Thiago, al no entender la seriedad del asunto, preguntó curioso:

—Soberana, ¿acaso pasó algo grave en el exterior?

El semblante de Darío cambió por completo.

«¿Acaso esta experta ya sabe sobre la existencia del nuevo virus?», pensó.

Valeriano también se puso en alerta, aunque prefirió guardar silencio y no hizo más preguntas.

Roxana no estaba dispuesta a darles más detalles y contestó con tono frío:

—Solo es una recomendación. Si la siguen o no, es asunto de ustedes.

Thiago, notando la impaciencia en su voz y temiendo haber metido la pata de nuevo, cerró la boca rápidamente.

Darío, sin embargo, intentó tantear el terreno con otra pregunta:

—Soberana... por su tono, parece que ha surgido alguna nueva enfermedad.

Para serle sincero, tengo una hermana viviendo en el extranjero y temo por su seguridad, así que... ¿sería posible que me diera un poco más de información para advertirle?

Los ojos de Roxana se llenaron de sarcasmo al instante.

«Mi tercer hermano sí que es capaz de inventar cualquier ridiculez con tal de sacarme información», pensó.

—No lo sé —respondió con indiferencia.

Al ver que ella lo negaba, Darío quiso seguir insistiendo.

Pero Valeriano lo interrumpió:

—Gracias por el aviso. Desplegaré a mis hombres de inmediato para rastrear el Hongo de Vida Eterna. Le confío plenamente la búsqueda de la Hierba Ígnea. Si hay algo más que necesite de mi parte, solo pídalo.

Roxana asintió ligeramente.

—Lo tendré en mente.

No había motivo para desaprovechar los recursos de la poderosa familia Sandoval.

Al notar que la misteriosa experta ya estaba lista para irse, Darío recordó de pronto el diagnóstico de cáncer de mama de su tía Luisa Soler, y se apresuró a preguntar:

Darío y Thiago, de pie detrás de Valeriano, también se despidieron con sumo respeto.

Roxana agitó la mano y se marchó sin mirar atrás, seguida de cerca por Leandro.

Leandro se ofreció a llevarla en auto, pero ella declinó la oferta amablemente.

Aún tenía que hacer una parada en su laboratorio en Puerto Esperanza.

Se despidieron en la puerta principal. Sin embargo, al percatarse de lo llamativa que era la túnica que llevaba puesta, Roxana dio media vuelta y buscó un baño de invitados en la mansión para cambiarse.

La túnica era tan gruesa que la tenía acalorada y con las mejillas ruborizadas.

Al quitarse el pesado disfraz, sintió un inmenso alivio.

Tomó su bolso, pero apenas dio un paso fuera del baño, se topó con Alcira Maldonado, quien la esperaba apoyada contra la pared con los brazos cruzados y enfundada en un vestido de alta costura.

Al confirmar que se trataba de Roxana, Alcira soltó una carcajada cargada de desprecio.

—¡Sabía que no me había equivocado, eras tú!

Hoy es la fiesta de cumpleaños de la Matriarca de los Sandoval, un evento tan prestigioso que una sirvienta muerta de hambre como tú jamás tendría derecho a pisar.

Habla de una vez. ¿Cómo lograste colarte aquí? ¿Qué hacías escurriéndote por los pasillos como una rata?

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