Afuera, tras haber escuchado toda la presentación y sintiéndose profundamente decepcionado, Valeriano Sandoval estaba a punto de irse cuando escuchó a alguien en la sala gritar asombrado por una puntuación de cero.
Levantó la mano, deteniendo a Leandro antes de que cerrara la puerta del auto.
—Ve a ver qué está pasando allá adentro.
Dentro del auditorio.
Al ver el claro y redondo número 0 en la pantalla gigante, todos se quedaron boquiabiertos.
Pasó un buen rato antes de que alguien saliera de su estupor.
—¡No jodas! ¿Vi mal? ¿Cómo que cero?
—¡Un cero es demasiado cruel! Hasta cuando entregamos un examen casi en blanco, el profesor nos da uno o dos puntos por el esfuerzo. ¿No debería ser igual en una competencia?
—A mí me pareció que tocó muy bien, y la melodía era hermosa. ¿Cómo es posible que no le dieran ni un punto?
—¿Será que el juez no tuvo tiempo de escribir el número completo y solo se registró el cero?
Las opiniones estallaron por todas partes.
La presentadora pensaba que el turno de Yara Soler había sido una pesadilla, pero la puntuación de Alcira la había arrastrado directamente al infierno.
¡Ella solo era una presentadora, no una apagafuegos!
¿Alguien podía decirle cómo arreglar ese desastre?
Tal vez Dios escuchó sus súplicas, porque pronto, desde el asiento principal del jurado, el Maestro Ezequiel se puso de pie.
Tomó el micrófono con naturalidad y habló con frialdad:
—Para evitar que se culpe a personas inocentes, aclararé algo primero. Ese cero... lo puse yo.
—Y en cuanto a por qué lo hice, creo que esta concursante lo sabe perfectamente.
Sus palabras silenciaron los murmullos de inmediato. Todas las miradas se clavaron en Alcira Maldonado, quien estaba en el escenario.
Al sentirse el centro de atención, el corazón de Alcira dio un vuelco.
Ella creía que Roxana le había puesto el cero a propósito para humillarla. Jamás imaginó que habría sido el respetado Maestro Ezequiel.
¿Por qué estaba siendo tan implacable con Alcira?
—Maestro Ezequiel, ¿podría ser un poco más claro? —preguntó la presentadora, sintiendo que estaba a punto de sufrir un colapso, pero obligada a mantener el orden.
Ezequiel dejó escapar una risa fría, clavó sus ojos en Alcira y preguntó pausadamente, marcando cada sílaba:
—Alcira Maldonado, ¿esta pieza, "Alondra", fue realmente una creación independiente tuya?
Alcira intuyó hacia dónde iba y sintió que un maremoto le golpeaba el pecho.
«¿Cómo es posible?»
Era cierto que había sacado esa partitura del cajón de Roxana, pero le había pedido a unos amigos músicos que la revisaran y le confirmaron que era una melodía jamás publicada.
Además, Roxana era una inútil fracasada que apenas y podía aprobar sus materias. Era imposible que ella hubiera compuesto algo así.
Por eso, estaba cien por ciento segura de que Roxana la había copiado de algún lado; de lo contrario, no la habría tenido escondida bajo llave sin atreverse a practicarla.
Y basándose en esa misma lógica, estaba convencida de que Roxana, para no delatarse a sí misma, le daría una puntuación perfecta.

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