Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 411

—Mamá, de verdad que el desarrollo de Puerto Esperanza no le llega a los talones a Veridia. Ni siquiera hay tanta gente de dinero. Míralo tú misma, ¡una marca tan exclusiva como Maison Milán no logra vender sus productos aquí! ¡Esta pulsera está agotadísima en Veridia, y aquí ni siquiera hay quien la compre!

Elba Llorens estaba parada frente al exclusivo mostrador de Maison Milán, hablando con Luisa Soler. Cada palabra destilaba un profundo desprecio hacia Puerto Esperanza.

No eran las únicas en el área de la tienda. Al escuchar sus quejas, las miradas de los demás clientes se llenaron de molestia.

Pero, por supuesto, madre e hija estaban demasiado metidas en su burbuja como para notarlo.

Para colmo, Luisa asintió, dándole toda la razón a su hija.

—Si este lugar fue capaz de criar a una cualquiera como Roxana Soler, ¿qué clase de cultura o buen gusto esperabas encontrar en esta gente?

—Exacto. Llevamos aquí un buen rato y nadie nos ha atendido. ¡Esto es un pueblucho! —gritó Elba, impacientándose.

En ese instante, se escuchó movimiento en la sala de descanso de los empleados.

La vendedora que había estado ignorándolas, se acercó de inmediato con una sonrisa ensayada.

—Buenas tardes. ¿Desean que saque la pulsera para que se la prueben?

Elba estiró la mano con arrogancia.

—¿Y qué esperas? ¡Pónmela rápido!

La vendedora se puso unos guantes blancos, abrió la vitrina y sacó la delicada joya, lista para ajustarla en la muñeca de la joven.

—Un momento.

De pronto, una mujer de cabello corto, vestida con un impecable traje sastre, salió de la sala de descanso.

Al reconocer a Luisa y Elba, su sonrisa se volvió gélida.

—Señora Luisa, señorita Elba... ¿Acaban de mencionar a Roxana Soler?

—¡Tú eres Paula Rossi! —exclamó Elba, reconociéndola de inmediato.

Como directora de marca de Maison Milán, Paula aparecía frecuentemente en televisión e incluso había representado a la misteriosa diseñadora "M" en los premios anuales de diseño.

—¡Así es! Mi tío Rafael es el hombre más rico de Veridia. ¡No te creas de la alta sociedad solo porque tus tienditas venden cosas caras!

¡Sigue soñando!

Solo son empleaduchas que viven del dinero que gastamos. ¡Si nos echas hoy, te aseguro que mañana esta marca desaparecerá por completo!

Sus gritos provocaron murmullos de indignación entre los demás clientes.

Pero al escuchar que eran parientes del mismísimo Magnate de Veridia, nadie se atrevió a intervenir.

Al ver la rabia contenida de los presentes sin que pudieran hacer nada, Elba se sintió aún más poderosa.

—Directora Rossi, eres una mujer inteligente. Sabes que mi mamá y yo no hablamos por hablar. Si no quieres que nos enojemos, será mejor que demuestres un poco de arrepentimiento. ¿Qué tal si me regalas esta pulsera? Así perdonaré este malentendido y dejaré que tu marca siga existiendo.

Paula soltó una carcajada al escuchar semejante descaro.

—¡Señorita Elba, vaya que tiene imaginación! En ese caso, no seré cortés. ¡Yo también quiero ver si la familia Soler se atreve a meterse conmigo por echarlas a la calle!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA