—¿Ro... Roxana?
Apenas Roxana terminó de hablar con Braulio, sintió que una presencia extraña se acercaba.
Levantó la vista con frialdad y se encontró con Patricio Solís.
A diferencia de su apariencia desaliñada del día anterior, hoy vestía una camisa impecable y unos pantalones de vestir. Sus facciones parecían dulces e inofensivas.
Sus ojos brillaban como un mar de estrellas, hermosos y cautivadores.
En cuanto apareció, las estudiantes de otras universidades se quedaron sin aliento.
Tras un breve silencio, comenzaron los murmullos emocionados.
—¡Ese chico es guapísimo y tierno! ¡Parece un gatito fino, es exactamente mi tipo!
—¿Por qué no lo había visto antes? ¿Quién es? ¿De qué universidad?
—No tengo idea, jamás lo había visto. ¡Hay que averiguar!
Incluso Yara se fijó en él.
Al tener tres hermanos tan apuestos, era muy exigente con la apariencia de los hombres.
Hasta ese momento, creía que Valeriano Sandoval era el hombre más atractivo que había visto, pero el chico que tenía enfrente no se quedaba atrás.
Sin embargo, él no poseía la actitud fría y altanera de Valeriano; irradiaba un encanto felino y perezoso que resultaba irresistible.
Llamaba muchísimo la atención.
Pero cuando lo vio saludar a Roxana, el asombro en los ojos de Yara se convirtió en desconcierto.
«¿Por qué conoce a Roxana? ¿Acaso es otro de sus pretendientes?».
A diferencia del resto de las chicas, la mirada de Roxana no reflejó la más mínima emoción.
De hecho, parecía bastante fastidiada.
—Hoy tengo muchas cosas que hacer. No me molestes.
Los hermosos ojos de Patricio perdieron su brillo al instante. Actuando como un perrito que busca complacer a su dueña, se agachó obedientemente junto a ella.
—Roxana... no molesto. Soy bueno. No hago ruido. Así que... no me voy. ¿Sí?
Su forma de hablar era pausada y entrecortada.
Aunque sonaba extraño, no era tartamudeo.
A Roxana le molestó aún más.
—Sí, como te llamó por tu nombre con tanta confianza, creí que eran amigos íntimos.
—Jefa, entonces tienes razón, hay que alejarse de gente así. Es un rey del drama, un manipulador de primera.
Roxana asintió satisfecha al ver que habían entrado en razón.
Mientras tanto, a la distancia, Patricio sonreía en silencio. No esperaba que Roxana fuera tan inmune a sus encantos y que marcara su distancia tan rápido.
No se había equivocado.
¡Era una presa fascinante!
***
Las competencias comenzaron.
La mañana estaba dedicada a las pruebas de talento, mientras que las de conocimiento profesional quedarían para la tarde.
La primera fue la de diseño.
Como los participantes estaban muy nerviosos, Roxana, en su papel de capitana, se encargó de animarlos.
Acompañó a Otilia Lugo y a otras dos estudiantes al área del evento.

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