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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 708

Todos se quedaron sin palabras.

Mireya, que hasta ese momento no le había prestado atención al pleito, levantó la mirada al escuchar la voz de Roxana y soltó una carcajada arrogante.

—¿Qué ridiculez es esa? ¿Qué pruebas necesitamos de un hecho tan obvio? Ustedes no son más que estudiantes de una universidad de quinta. ¿Con qué derecho cuestionan la moral de nosotros, los alumnos de Veridia? Somos la universidad más prestigiosa del país, no una universidad de pueblo. Profesora Casandra, ¡no permita que esta chusma ensucie el nombre de nuestra institución!

Mireya habló sin moverse de su asiento, exudando el típico desprecio de una chica de alta sociedad intocable.

Increíblemente, ninguno de los presentes la vio como una arrogante; al contrario, todos le dieron la razón.

La Profesora Casandra, que ya estaba furiosa por haber sido cuestionada, asintió de inmediato.

—No se preocupe, Mireya. No dejaré que esto pase por alto. Llamaré ahora mismo a los encargados de la liga para que investiguen esto. ¡Nadie va a manchar el nombre de nuestra universidad!

Roxana vio cómo la profesora fingía indignación y sacaba su teléfono. Sin perder la compostura, respondió:

—Me parece perfecto. Otilia ya explicó el origen del problema: Vanessa Lugo encontró un objeto suyo y se niega a devolverlo. Ahora yo también tengo mucha curiosidad de ver cómo castiga la Universidad de Veridia a los estudiantes que tienen esas mañas.

Vanessa creyó que ya había ganado y planeaba retirarse a jugar el papel de mártir. No contaba con que esa chica de mirada helada la volviera a meter en el centro del huracán.

Rápidamente adoptó una expresión herida y miró a la profesora con los ojos llorosos.

—Profesora, ¿por qué intentan ensuciarme de esta manera? Le juro que no recogí nada. Además, Otilia es como una hermana mayor para mí. ¿Cómo podría robarle algo que le pertenece?

—¡Sí! ¡Vanessa es incapaz de hacer algo así! ¡Siempre es muy generosa, el otro día hasta nos invitó el café a todas!

—¡Lo que pasa es que le tienen envidia porque la profesora alabó la pintura de Vanessa! ¡Tienen miedo de perder y por eso inventan estas bajezas! ¡Qué asco me dan!

—¡Ustedes son las que están inventando cosas! —gritaron las compañeras de Otilia, a punto de perder los estribos.

Roxana les hizo una seña para que no gastaran saliva y fue directo al grano:

—Saben qué, creo que no hace falta llamar a los organizadores de la liga.

Al escucharla, Mireya soltó una carcajada burlona.

—Ay, por favor. Ya te dio miedo, ¿verdad? ¿No te atreves a que venga la asociación a investigar?

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