Entrar Via

LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 486

¡Y de repente, ocurrió un desastre!

Mientras Yara caminaba con gracia, inexplicablemente se torció el tobillo y cayó de bruces sobre la pasarela, golpeándose con fuerza. Nadie lo vio venir.

—¡Por Dios! ¿Yara, está bien?

Los presentes se asustaron y varios corrieron a socorrerla.

Marina y Darío se pusieron de pie de inmediato.

—¡Darío, ve rápido a ver cómo está Yara!

Pero en el instante en que Yara cayó, Roxana dirigió su mirada directamente hacia Paula Rossi.

Paula sintió la mirada y le devolvió el gesto. La expresión en el rostro de ambas se ensombreció.

—¡Yara! ¿Cómo estás? ¿Te lastimaste? —Al escuchar el escándalo, Brenda olvidó su malestar estomacal y salió corriendo desde los camerinos, mirándola con angustia y culpa.

Con ayuda del personal, Yara apenas lograba ponerse de pie. El golpe había sido duro.

Tenía raspones visibles en los brazos y las rodillas.

Al ver a Brenda, adoptó una expresión de profunda mortificación.

—Perdóname, Brenda... Me resbalé.

Brenda iba a consolarla cuando notó algo que la dejó helada: tanto el collar como el brazalete estaban rotos.

Miró a Yara sin poder creerlo.

¿Cómo era posible?

Había anticipado que los enganches podrían ser frágiles, así que, para evitar exactamente esto, había utilizado platino de alta resistencia, recubriéndolo apenas con una capa de oro rosado.

Incluso había intentado jalarlo ella misma. A menos que se aplicara una fuerza descomunal, era imposible romperlo.

Pero ahí estaban, el collar partido y el brazalete hecho pedazos.

—Por favor, despejen el área. Que pase el médico a revisar a la señorita Soler.

Como responsable del evento, Paula había anticipado posibles percances y tenía a un equipo médico preparado.

—Brenda, lo lamento muchísimo. Fui yo quien perdió el equilibrio, la pasarela no tiene la culpa. Si vas a culpar a alguien, cúlpame a mí.

Brenda entendía que probar un fallo técnico era casi imposible, pero se resistía a aceptar la derrota.

Había estado escondida detrás del público escuchando los elogios hacia su obra. Pensó que, si Maison Milán admitía responsabilidad por el estado de la pasarela, quizá aún tendría una oportunidad de ganar.

—No te culpo, Yara. La directora Paula prometió darme una explicación, así que esperaré.

Desde la distancia, Paula intercambió una mirada cómplice con Roxana.

Roxana se levantó de su asiento con absoluta calma.

—Roxana —la llamó Valeriano—. Si crees que esa caída fue provocada, pueden revisar las fracturas en el metal. Conozco a un perito experto en joyería, si lo necesitas, llámame.

Roxana asintió.

—Lo haré.

Le avisó rápidamente a Marina y a Valeriano antes de dirigirse hacia la zona de acceso restringido.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA DESECHADA MANDA