—Ya he preparado una de las propiedades a mi nombre. Tu padre y Doña Marina se han mudado allí esta misma noche. Es un lugar muy seguro, cuenta con un sistema de vigilancia que cubre un radio de cinco kilómetros. También trasladé a mi propio personal de servicio, así que puedes confiar plenamente en ellos. Además, he desplegado a veinte guardias de élite ocultos en los alrededores de la propiedad. Si alguien sospechoso se acerca, ellos se encargarán sin alertar a tu familia.
Las disposiciones de Valeriano eran sumamente detalladas, y Roxana no tuvo objeciones.
—Has pensado en todo, es un excelente plan.
Ella dudó un instante antes de añadir:
—Por cierto, Julián también me trajo a algunos hombres de la Región de los Tres Oros. En un momento te enviaré su información para que tus hombres no los ataquen por error.
Los ojos de Valeriano se oscurecieron al instante al escuchar que Julián también estaba al tanto de la situación.
Su intuición no había fallado.
¡Ese tal Julián estaba intentando robarle a su chica!
¡Hmph!
Qué suerte que actuó rápido y no se dejó intimidar por la frialdad inicial de su pequeña. Si no, ahora estaría llorando por los rincones.
—Entiendo. ¿Tienes muy buena relación con Julián?
Roxana, cuidando de no revelar sus identidades secretas, explicó:
—Sí, nos conocemos desde hace tiempo. En el pasado, cuando estuve en peligro varias veces, él me salvó. Podría decirse que nos confiamos la vida mutuamente.
Al escuchar la frase "confiamos la vida", Valeriano volvió a agradecer su propia rapidez.
—Ya veo.
En ese momento, Leandro, desde el asiento del conductor, notó algo extraño.
—Señor Sandoval, nos están siguiendo.
Valeriano y Roxana miraron por el espejo retrovisor casi al mismo tiempo.
Ambos notaron que un sedán modificado se mezclaba entre el tráfico, siguiéndolos a una distancia prudente.
Roxana iba a hablar, pero Valeriano dio la orden primero:
—Sigue el plan original.
—Entendido. —Leandro presionó un botón en el tablero del auto.
Roxana observó cómo, tras pasar una intersección, cuatro o cinco autos del mismo modelo se integraron al flujo vehicular.
Leandro cambió de carril de inmediato, y los demás vehículos comenzaron a maniobrar para cubrirlos.

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