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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 563

Al escuchar la voz de Valeriano, Roxana creyó por un segundo que sus oídos aún le fallaban. Pero al darse la vuelta y ver esa figura alta y esbelta parada frente a la puerta del auto, un destello de genuina sorpresa iluminó su mirada.

Ignorando el caos a su alrededor, caminó rápido hacia él.

—¿Qué haces aquí?

Valeriano no respondió. Soltó el marco de la puerta del auto y la atrajo hacia él, envolviéndola en un abrazo apretado y posesivo.

El aroma familiar de ella inundó sus pulmones, calmando latido a latido la desesperación que había amenazado con consumirlo durante todo el trayecto.

Yara y Caleb voltearon al mismo tiempo hacia donde estaba Valeriano.

Ambos se quedaron congelados.

¿No se suponía que estaba paralítico? ¿Cómo era posible que estuviera de pie?

Y lo más importante… ¿Desde cuándo él y Roxana tenían algo que ver?

Los demás estudiantes no reconocieron a Valeriano de inmediato; su atención fue acaparada por las evidentes abolladuras y raspones en la parte delantera del espectacular Rolls-Royce.

—A la madre… Ese Rolls-Royce es una edición limitada mundial. Reparar esos raspones le va a costar al menos ocho millones de pesos.

—Jamás pensé que vería un auto tan obscenamente caro en la vida real. ¡Estar aquí esta noche ya valió la pena!

—En todo Puerto Esperanza, la única persona que tiene uno de esos es el heredero Sandoval. No hay nadie más.

—Pero tengo entendido que él usa silla de ruedas, y ese chico está de pie…

Todos giraron la cabeza para observar a la pareja abrazada, y a todos se les formó una perfecta «O» en los labios.

Estaban tan en shock que ni siquiera se atrevían a murmurar.

¿No se suponía que el compromiso matrimonial entre la familia Soler y los Sandoval era para Yara?

¿Por qué el señor Sandoval abrazaba a Roxana frente a todos?

Además, Roxana era una «pariente lejana» de Yara. ¿No era súper desleal hacer algo así?

¡Pero Roxana era brillante y parecía tan buena persona! ¡Seguro no sería capaz de robarle el prometido a la reina de la facultad!

¿Qué diablos estaba pasando?

Al ver que su jefe estaba ocupado demostrando su amor y asegurándose de que su chica estuviera bien, Leandro decidió no quedarse de brazos cruzados disfrutando del chisme. Le hizo una señal a los guardaespaldas ocultos para que comenzaran a apagar el incendio.

¡Había sido un descuidado! ¡Jamás pensó que se atreverían a intentar atacarla dentro de la universidad!

—¡Roxana, muchacha! ¿Te encuentras bien? —preguntó Don Abelardo al llegar, viéndola junto a Valeriano. Al notar que estaba llena de polvo y se veía más afectada que el resto, dedujo que había estado cerca de la explosión.

—Estoy bien —negó ella, no queriendo preocuparlo.

El director miró los restos humeantes y sintió que le iba a dar un ataque al corazón.

¿Acaso la Universidad del Sur estaba maldita este año? Una desgracia tras otra no le daban ni un minuto de paz.

—¿A quiénes de ustedes interrogo primero? Necesito entender qué pasó aquí —preguntó el oficial a cargo, evaluando la gravedad del daño en el auto y en el perímetro mientras mandaba a sus hombres a examinar los restos.

Roxana habló de inmediato:

—Fui yo…

Omitiendo el detalle de que estaba espiando comunicaciones, les relató a grandes rasgos cómo explotó el auto y expresó sus sospechas.

El oficial se puso serio al instante.

—De acuerdo. Vamos a investigar a fondo. Si esto realmente fue un coche bomba, la situación toma otra escala. Abriremos una carpeta de investigación especial de inmediato.

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