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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 564

—¿Qué está pasando? ¿Qué fue ese ruido?

—¡Dios santo! ¿Qué le pasó a ese carro? ¡Solo quedó la carcasa!

—¿Esa explosión tan terrible vino de ahí? Qué miedo… ¿Cómo es que alguien deja un vehículo tan peligroso en la universidad?

En ese momento, Agustina Méndez y otros colegas que vivían en los dormitorios del personal llegaron corriendo.

Todos miraban horrorizados los restos del auto.

Pero los ojos de Agustina buscaban a Roxana. Al verla de pie, ilesa y hablando tranquilamente con las autoridades, frunció el ceño imperceptiblemente.

«¿Falló? Qué lástima».

Sus miradas se cruzaron. Roxana la observaba con frialdad absoluta. Agustina no pudo evitar esbozar una sonrisa provocadora.

Roxana mantuvo su expresión glacial, sin inmutarse.

La policía interrogó al resto, pero todos aseguraron que estaban durmiendo o no sabían nada.

Valeriano se dio cuenta de hacia dónde miraba Roxana y también fijó su vista en Agustina. Sintió que había visto a esa mujer en algún lado, pero no recordaba dónde.

De pronto, notó que Roxana se tambaleaba ligeramente y la preocupación lo inundó.

—La policía ya está aquí, al igual que el rector y el director. No tienes por qué preocuparte de lo que siga. Ven conmigo al hospital, no me quedaré tranquilo hasta que te revise un doctor.

Don Abelardo también notó la herida en el brazo de Roxana y se alarmó, insistiendo en que fuera a revisarse de urgencia.

Esta vez, Roxana aceptó.

Yara observaba cómo Valeriano escoltaba a Roxana hacia el lujoso auto, cuidándola con devoción, y sintió un nudo amargo en el estómago.

A su lado, Caleb también estaba perdido en sus pensamientos.

¿No se suponía que el heredero de la mansión Sandoval era el prometido de Yara? Incluso si Roxana era la heredera biológica de la familia Soler, Yara no había sido expulsada, lo que significaba que seguía siendo reconocida como su hija. Siendo así, el compromiso matrimonial debería seguir en pie.

¿Por qué él era tan cariñoso con Roxana?

—Yara, hace demasiado frío esta noche y el área sigue siendo insegura. Te vas a enfermar si estás aquí con tan poca ropa —dijo Agustina Méndez abriéndose paso entre la multitud hasta llegar junto a ella, con una expresión cargada de preocupación maternal.

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