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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 577

Apenas Roxana alzó la vista, vio a un Valeriano Sandoval que siempre solía ser sereno y calculador, entrando a la habitación a zancadas rápidas y firmes, empujando su propia silla de ruedas con tal desesperación que parecía haberse olvidado de ella.

Tras inspeccionarla de pies a cabeza con la mirada, le tomó la mano con tanta fuerza que a él mismo le temblaba la palma, abrumado por el alivio.

—Me enteré del ataque al centro de investigación. Cuando me dijeron que habías vuelto al hospital, pensé que te habían herido.

Roxana se quedó atónita por un segundo. Al notar el miedo genuino que destilaba el hombre, le habló con dulzura:

—Estoy bien, no te preocupes.

¿Cómo no iba a preocuparse?

Aunque en las últimas semanas la reputación de la familia Sarmiento iba en picada y su fortuna se reducía a polvo, Sergio no se había quedado cruzado de brazos. En la sombra, ya había transferido el sesenta por ciento de sus activos al extranjero, dejando claro que preparaba su huida.

El equipo de seguridad informática de Valeriano había estado trabajando toda la noche y logró rastrear un número desconocido en los registros de la familia Sarmiento. Al tirar de ese hilo, descubrieron que la señal provenía de Estados Unidos y que el tráfico de información estaba blindado con un cifrado militar.

Era más que probable que se tratara de la organización que movía los hilos detrás de Sergio.

Valeriano creyó que, usando la red de inteligencia global que poseía, desenmascararlos sería cuestión de minutos.

Sin embargo, había pasado más de una hora y ni sus mejores ingenieros habían podido quebrar el cortafuegos. Eso solo significaba una cosa: el enemigo tenía tanto poder como él.

Tener a un rival tan peligroso al acecho obligaba a Valeriano a intervenir personalmente.

Pero antes de poder lograr un avance, recibió la terrible noticia del ataque al centro médico.

No solo las barreras de seguridad del edificio habían sido destrozadas, sino que se había desatado una cacería sangrienta en el interior.

Y su Roxana estaba justo en medio del fuego cruzado.

Sintió que el corazón se le detenía de golpe.

Durante el trayecto hacia el hospital, Valeriano se había preparado para el peor de los escenarios.

Si Roxana no sobrevivía a esta tragedia, dejaría la Corporación Sandoval en manos de sus subordinados, movilizaría a todas sus fuerzas armadas y volaría a Estados Unidos para cazar a los líderes de la Rosa Carmesí hasta reducirlos a cenizas.

¡Pero gracias al cielo, su niña estaba sana y salva!

Como la inteligencia que Sergio había proporcionado estuvo plagada de errores, ese alto mando casi pierde la vida en el centro médico. ¡Ahora la organización había emitido una orden interna de ejecución en su contra!

Ya no podía quedarse en la ciudad. Tras enviarle un mensaje encriptado a Agustina Méndez, corrió a su casa para empacar lo indispensable.

—Mi amor, ¿no me dijiste que hoy tenías reuniones todo el día? ¿Por qué llegaste tan temprano? —preguntó Leonor de Sarmiento al cruzar la puerta.

Pero al ver a su marido con una maleta de viaje en la mano, se dio cuenta de que algo andaba muy mal.

—¿Adónde crees que vas? La crisis del Grupo Sarmiento aún no se ha solucionado. Si huyes de la ciudad ahora, los inversionistas creerán que ya estamos perdidos.

¡Si la gente perdía la confianza, estarían arruinados para siempre!

Sergio le lanzó una mirada de asco.

—¡No seas idiota! ¿Acaso crees que el Grupo Sarmiento se ha mantenido todos estos años solo con proyectos empresariales? A ver, ilumíname: ¿cómo crees que, justo al día siguiente de que el corazón de tu padre empezara a fallar, le conseguí uno compatible para el trasplante?

Al vivir bajo el mismo techo todos esos años, era lógico que Leonor hubiera notado ciertos movimientos escabrosos de su esposo.

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