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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 803

Desde que entró a la habitación, Bernardo Montes había estado observando la serie de acciones de Valeriano con sorpresa. No es que nunca hubiera estado enamorado o no hubiera visto a otros jóvenes en pareja, pero era la primera vez que veía a Valeriano perder la compostura de esa manera por alguien.

Estaba a punto de decir algo cuando el hombre en el suelo le suplicó.

—¡Señor Montes, sálveme! Mi mano...

Bernardo recién notó al hombre derribado.

—¡Iker, otra vez tú! Ya te lo había dicho antes, dile a Solórzano que hable directamente conmigo. ¿Te entraron mis palabras por un oído y te salieron por el otro?

Al ver que Bernardo estaba furioso, Iker explicó, perdiendo toda su valentía.

—Señor Montes, fue la codicia. Solórzano prometió que si lograba sacar los documentos firmados de su casa, me daría un veinte por ciento de las ganancias. Yo... perdí la cabeza, pero ya he despertado. Si decide ir contra la familia Solórzano o demandarlos, estoy dispuesto a ser su testigo. Con eso, ¿podría no matarme?

Bernardo notó que la muñeca del hombre estaba claramente dislocada y que, mientras hablaba, miraba a Roxana con ojos llenos de terror. Era evidente que le tenía pánico.

Su hermano mayor y su hermana Marina siempre le decían que Roxana era una chica dulce y obediente... pero a juzgar por esto, no lo parecía.

—¿De verdad estás dispuesto a testificar contra Solórzano?

—¡Sí! ¡Completamente dispuesto! —asintió Iker con desesperación. ¡Haría cualquier cosa con tal de vivir!

Bernardo hizo una señal a sus hombres para que se lo llevaran.

¡Y entonces, todo se desató!

Uno de los guardaespaldas, al pasar por delante de Bernardo, lo atacó sin previo aviso.

¡La hoja afilada del cuchillo iba directo a la garganta de Bernardo!

Bernardo esquivó por instinto, pero el atacante anticipó su movimiento, cambió el cuchillo de mano con una rapidez asombrosa ¡y apuntó de nuevo, esta vez a su sien!

Los demás se quedaron paralizados al ver el ataque sorpresa.

No tuvieron tiempo de reaccionar.

Al darse cuenta, Valeriano se lanzó de inmediato.

Sin embargo, la bata que Roxana arrojó fue aún más rápida.

La gruesa tela cayó directamente sobre la cabeza del asesino, ¡cubriéndolo por completo y cegándolo de golpe!

El movimiento del asesino se detuvo.

Capítulo 803 1

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