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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 845

El equipo que Roxana tenía apostado en el exterior ya seguía de cerca a la impostora.

[Jefa, el objetivo no ha abandonado la ciudad. Tomó un vehículo en un estacionamiento público cercano y se dirige al centro. Le comparto la ubicación en tiempo real.]

Roxana abrió una aplicación de mapas exclusiva, diseñada por su propio equipo técnico. Mostraba detalles minuciosos de cada intersección y permitía rastrear la ruta con precisión milimétrica.

[Mantengan la vigilancia. Contáctenme en cuanto confirmen su destino final.]

—Roxana... —escuchó que la llamaba Yara.

—¿Sí?

La herida de Yara ya estaba vendada, pero seguía luciendo pálida y frágil, como una damisela al borde del desmayo.

—Yo... también tengo golpes en el cuerpo. No me siento cómoda pidiéndole a mi tío que los revise. ¿Podrías ayudarme tú?

Roxana la evaluó con una mirada fría y, tras un segundo, sonrió.

—Claro.

—Que alguien lleve a Yara a la habitación de invitados del primer piso —ordenó Marina de inmediato, ayudando a su hija a levantarse.

Antes de entrar, Roxana se detuvo para tomarles el pulso a sus abuelos. Aunque todo estaba en orden, notó que la conmoción les había afectado los nervios. Sacó un par de píldoras de su bolso.

—Abuelos, pasaron un mal rato. Tomen estas Píldoras de Serenidad Áurea. Les ayudarán a conciliar el sueño y calmar la ansiedad.

Ambos obedecieron de inmediato.

Doña Isabel seguía intranquila.

—¿Qué está pasando? ¿Por qué nadie nos dijo que había sospechas sobre Agustina?

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