Avenida de las Estrellas.
Tras una tarde de compras, Roxana Soler y Francisca Solís no se marcharon de inmediato.
Eligieron una elegante cafetería para tomar algo.
—Roxana, la última vez que tomamos café así fue hace un año, para mi cumpleaños —dijo Francisca mirándola con una sonrisa. Sus facciones, casi intimidantes por lo hermosas que eran, se suavizaron con calidez.
Roxana también sonrió.
—Es verdad, después de eso estuvimos muy ocupadas. ¿Cómo planeas celebrar tu cumpleaños este año?
—Igual que siempre, mi hermano... —Francisca se detuvo abruptamente. Al darse cuenta de que no debía mencionar a Patricio frente a Roxana, cambió rápido de tema—. Planeo quedarme en el país lo que resta del año para evitar que la familia Valente me moleste.
Roxana ya conocía la hostilidad de los Valente hacia Francisca, pero como su amiga siempre lo había manejado bien, nunca intervino.
—Me parece perfecto. Disfruta de la tranquilidad aquí. Por cierto, sobre el diseño que te entregué la última vez, ¿el cliente quedó satisfecho?
—Muy satisfecho. Supongo que en un par de días podré transferir el pago final a la cuenta de tu empresa.
Al escuchar eso, Roxana sintió que debía advertirle.
—Francisca, según mi investigación, ese contacto bajo el seudónimo de «Rosa de Sangre» podría representar a una facción clandestina muy peligrosa. Ten mucho cuidado y trata de reducir el contacto con ese tipo de personas.
Francisca sabía que Roxana jamás le mentiría. Dejó su taza de inmediato y preguntó:
—Roxana, ¿sabes algo más? No te contengas, dímelo todo.
Aunque cada año visitaba a su hermano y él aparentaba ser una persona perfectamente normal, siempre sentía que algo no cuadraba.
Esa sensación de inquietud se volvió más fuerte cuando se enteró de la reciente muerte del legendario cirujano Jean Pasteur.
Sin embargo, cada vez que le preguntaba a Patricio, él evadía el tema con excusas.
Había investigado por su cuenta un par de veces y los resultados siempre indicaban que su hermano tenía negocios legítimos manejando una cadena de restaurantes.
Por eso dejó de indagar.
Roxana sabía lo mucho que Francisca amaba a su hermano. No quería crear conflictos entre ellos, pero le aterraba que Francisca viviera engañada y terminara arrastrada por los actos de Patricio.


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