~MAKSIM~
Las calles de la ciudad parecían distintas aquella noche. Más oscuras. Más silenciosas. Más peligrosas. Como si incluso Chicago supiera que algo estaba a punto de romperse entre dos monstruos demasiado grandes como para coexistir en el mismo territorio.
Observé los edificios desde la ventana blindada del automóvil mientras avanzábamos hacia el club donde se suponía que tendría lugar la reunión con Leonid Petrov.
Nadie hablaba dentro del vehículo.
Artem permanecía a mi lado revisando mensajes constantes de nuestros hombres desplegados alrededor de la zona, mientras yo intentaba decidir si aquella reunión terminaría con una negociación o con cadáveres desparramados sobre el asfalto.
Honestamente… me inclinaba más por la segunda opción.
Porque algo me decía que lo que Leonid iba a demandar para declarar la paz entre ambos bandos no iba a ser algo que yo quisiera dar a cambio.
El automóvil finalmente se detuvo frente al club y bajé inmediatamente, sintiendo el aire frío golpearme el rostro mientras mi mirada recorría los alrededores con rapidez automática.
Teníamos hombres apostados sobre los tejados. Francotiradores ocultos. Vehículos blindados distribuidos estratégicamente. Equipos armados cubriendo cada posible acceso.
No había dejado un solo detalle al azar, pero aun así seguía sintiendo esa maldita presión en el pecho que me decía que algo no estaba bien.
Artem cerró la puerta del vehículo y se acercó a mí mientras nuestros hombres aseguraban el perímetro alrededor del edificio.
—Todo despejado hasta ahora —informó.
Asentí apenas y avancé hacia la entrada del club.
El lugar había sido completamente vaciado horas antes. No quedaba un solo civil dentro. Solo mis hombres revisando cada rincón como perros de guerra esperando encontrar explosivos, armas ocultas o cualquier m****a que pudiera volarnos en pedazos.
Caminé lentamente por el interior del club mientras observaba cada detalle. Las luces tenues. Las mesas vacías. La música apagada. El olor a alcohol, humo viejo y tensión.
Parecía el escenario perfecto para una ejecución.
Subí hacia el segundo nivel acompañado por Artem y dos hombres más mientras seguíamos inspeccionando.
Revisamos oficinas privadas. Salidas de emergencia. Conductos. Ventanas. Ángulos de disparo.
Lo revisamos todo.
Porque si aquello terminaba siendo una emboscada, necesitaba saber exactamente cómo sacar a mis hombres del edificio… o cómo destruir a los de Petrov antes de que pudieran intentarlo.
Me detuve frente a una ventana lateral y observé la calle desde arriba. Estaba demasiado tranquila. No había tráfico excesivo. No había movimiento extraño.
Nada.
Y eso me parecía muy extraño y me molestaba demasiado porque era inusual.
—No me gusta este silencio —murmuró Artem a mi lado.
Solté una risa baja.
—A mí me parece el tipo de silencio que existe justo antes de que alguien apriete el gatillo.
Artem guardó silencio unos segundos antes de hablar otra vez.
—¿Crees que Petrov esté usando esta reunión como un señuelo para entretenernos mientras en realidad ataca la casa y a las mujeres?


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...