~ALESSIA~
Estaba terminando de obligar a Maksim a comer los últimos bocados de la comida cuando alguien llamó a la puerta de la habitación.
—Pase —dije mientras dejaba el vaso de agua sobre la bandeja.
La puerta se abrió casi inmediatamente después y Nicolo apareció al otro lado. Entró con esa presencia tranquila y solemne tan propia de él, impecablemente vestido a pesar de haber pasado la noche entre sangre, humo y disparos.
—Pakhan. Signora —saludó respetuosamente inclinando apenas la cabeza.
Maksim levantó apenas la mirada desde la cama y lo saludó con un ligero cabeceo.
Nicolo observó sus vendas y el mal humor claramente visible en su rostro antes de preguntarle:
—¿Cómo se siente, Pakhan?
—Como m****a de perro pisoteada —gruñó Maksim, dándole la misma respuesta que me había dado a mí.
Puse los ojos en blanco inmediatamente.
—Ya basta con eso.
Nicolo casi sonrió. Casi. Pero volvió rápidamente a su expresión seria habitual.
—Ya tenemos el informe completo de lo ocurrido anoche. Pensé que sería mejor hablarlo estando ambos presentes.
Mi atención se enfocó completamente en él.
—Habla.
Nicolo avanzó unos pasos dentro de la habitación antes de empezar:
—Los noticieros ya están hablando del ataque y del incendio del club. Oficialmente están manejándolo como una rencilla entre mafias que terminó fuera de control.
Maksim soltó una risa seca.
—Al menos en eso no están mintiendo.
—Ya se desembolsó dinero para los sobornos —continuó Nicolo—. Policía, funcionarios públicos y el alcalde. Nadie va a investigar demasiado lo sucedido.
Asentí lentamente.
Era lo normal. En nuestro mundo la justicia funcionaba mejor cuando estaba bien pagada.
—¿Las bajas? —pregunté.
La expresión de Nicolo se endureció apenas más.
—Perdimos diecisiete hombres en el club y cuatro durante el ataque a la mansión. Hay otros once heridos, tres graves.
Sentí un peso desagradable instalarse en mi pecho.
Demasiados muertos. Demasiada sangre derramada en una sola noche.
—¿Y los daños? —preguntó Maksim.
—El club quedó totalmente destruido después de la explosión. El incendio terminó de acabar con lo que quedaba en pie.
Maksim apoyó la cabeza contra el respaldo de la cama y soltó una maldición en ruso entre dientes.
El club no era solamente un negocio. Era territorio Volkov. Símbolo de poder. Y ahora era cenizas.
Nicolo continuó hablando:
—También confirmamos algo más importante. Los hombres que atacaron el club eran Petrov. Pero los que atacaron la casa no pertenecían a la Bratva.
Mi mirada se afiló inmediatamente.
—¿Quiénes eran?
—Mafia eslovaca.
Maksim soltó otra maldición y yo me recliné lentamente en la silla mientras todas las piezas empezaban a encajar en mi cabeza.
Por supuesto.
Maksim y Artem ya me lo habían dicho. Leonid Petrov llevaba años construyendo alianzas con las organizaciones eslovacas y con varios grupos ucranianos que traficaban armas y mercancía por Europa del Este. No era ningún secreto dentro del mundo criminal ruso. Todos sabíamos que cuando la guerra llegara a estallar, Petrov no pelearía solo.
Maksim pasó una mano lentamente por su mandíbula.
—Entonces ya está claro lo que planeaban.
Lo miré inmediatamente.
Él sostuvo mi mirada unos segundos antes de continuar:
—Yegor y Leonid creyeron que Alessia vendría conmigo a la reunión.
La conclusión cayó sobre la habitación como una piedra.
M****a.
Claro.
Nicolo también pareció entenderlo exactamente al mismo tiempo.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...