~ALESSIA~
Esa mañana en el refugio se sentía extrañamente tranquila. El bosque permanecía silencioso detrás de las enormes ventanas de la cabaña y la neblina todavía cubría parte de los árboles, dándole al lugar un aspecto casi fantasmal. Pero yo sabía muy bien que debajo de esa calma seguía latiendo el peligro de la guerra que estábamos viviendo. Podía sentirla incluso allí, escondidos en medio de la nada, como una bestia esperando el momento correcto para volver a atacar.
Por eso no perdí tiempo.
Apenas terminé de revisar que Maksim y Artem hubieran comido bien y tomando sus medicamentos sin discutir demasiado, bajé al despacho oculto del refugio y utilicé la línea segura del teléfono satelital para llamar al único que podía considerar mi mejor aliado en aquel momento.
Mi padre respondió antes del segundo tono.
—Sì?
—Papino, sono io.
—Alessia, sei tu? —Noté la tensión en su voz.
—Sí, papà.
—Non hai idea di quanto sia felice di avere tue notizie. Ho provato a contattarti da ieri senza successo perché il tuo telefono sembrava fuori servizio. (No tienes idea de lo feliz que estoy de escucharte. He estado intentando comunicarme contigo desde ayer y no he podido hacerlo porque tu teléfono parecía fuerade servicio.)
Sonreí a pesar de que no pudiera verme, sabiendo que debía de ser cierto y de que ya debía estar enterado de "Las buenas nuevas".
—Estoy bien, papá.
Del otro lado escuché cómo soltaba lentamente el aire.
Me recosté contra el escritorio mientras observaba las pantallas que mostraban las cámaras exteriores del refugio.
—Apagamos los teléfonos a propósito —le expliqué—. Por si existe la posibilidad de que Petrov haya pinchado líneas o intentado rastrear nuestras ubicaciones. No íbamos a correr ese riesgo.
Mi padre guardó silencio unos segundos.
—¿Entonces son verdad los rumores que circulan entre las organizaciones? ¿Se enfrentaron a la Bratva Petrov?
—Sí, padre. Lo hicimos.
—Merda (M****a) ¿Y dónde están? ¿Se encuentran bien?
—Estamos en un refugio seguro y sí, en lo que cabe estamos... bien.
No di más detalles. No porque desconfiara de mi padre, sino porque en nuestro mundo mientras menos personas supieran ciertas cosas, mejor.
—¿Cómo están las cosas realmente? —preguntó finalmente.
Ahí estaba.
La verdadera pregunta.
Por lo que dijo antes, los rumores ya debían estar corriendo entre las organizaciones criminales. El enfrentamiento en el club, la muerte de Yegor Baranov y la Bratva Volkov entrando oficialmente en guerra contra los Petrov.
Pero una cosa eran los rumores y otra muy distinta la verdad.
Miré nuevamente las cámaras antes de responder:
—Ganamos este enfrentamiento.
Mi padre no dijo nada. Esperó. Porque sabía perfectamente que esa no era toda la historia.
—Pero fue una victoria costosa —continué—. Perdimos demasiados hombres, y Maksim y su consejero resultaron heridos.
La voz de mi padre se endureció inmediatamente.
—¿Qué tan graves?
—No van a morir, pero tampoco están en condiciones de pelear otra batalla ahora mismo.
Y eso era exactamente lo que más me preocupaba.
Leonid Petrov había perdido a Yegor y a una enorme cantidad de hombres, sí. Pero seguía vivo. Seguía libre. Y debía estar más furioso.
—Los Petrov no estaban solos —murmuró mi padre, llegando solo a la conclusión.
Sonreí apenas. Siempre había admirado lo rápido que pensaba.
—No. Confirmamos participación de la mafia eslovaca durante el ataque a la mansión Volkov y ya sabemos que Leonid también mantiene alianza con grupos ucranianos.
Mi padre soltó una maldición en italiano.
—Entonces esto ya dejó de ser solamente una guerra entre Bratvas.
—Exacto.
Me incorporé lentamente.
—Por eso necesitábamos desaparecer un tiempo. Ahora mismo otro enfrentamiento directo no nos conviene. Tenemos demasiados hombres heridos, nuestras filas están debilitadas y Petrov todavía tiene suficientes recursos para intentar otro ataque.
—Así que quieres tiempo.
—Quiero ventaja.
Porque esa era la diferencia entre sobrevivir y terminar enterrado.
Las guerras mafiosas no las ganaban los más furiosos. Las ganaban los más inteligentes.
—Necesitamos reorganizar hombres, reforzar posiciones, conseguir nuevas rutas de armamento y preparar el contraataque correcto antes de movernos otra vez —agregué.
Mi padre guardó silencio unos segundos antes de preguntar:
—Créeme. Pienso hacerlo, aunque tenga que luchar contra la propia muerte para mantenerlo vivo.
Terminamos la llamada pocos minutos después.
Me quedé observando las cámaras un instante más antes de abandonar el despacho y subir nuevamente al segundo piso del refugio.
Encontré a Mila sentada cerca de una de las ventanas, envuelta en una manta mientras observaba el bosque.
Parecía nerviosa. Pensativa. Demasiado frágil para el mundo al que pertenecía.
Eso tenía que cambiar.
Me acerqué lentamente hacia ella.
—Mila.
Giró el rostro inmediatamente hacia mí.
—¿Sí?
Me detuve frente a ella.
—Voy a entrenarte.
Frunció el ceño inmediatamente.
—¿Entrenarme? ¿Para qué?
La observé unos segundos antes de responder:
—Necesitas convertirte en una mujer fuerte, capaz de defenderse a sí misma y a los suyos.
Mila parpadeó sorprendida.
Continué antes de que pudiera responder:
—Lo que pasó en la mansión no puede volver a encontrarte indefensa. Estamos en guerra y las mujeres de este mundo no sobreviven siendo débiles.
Vi cómo tragaba saliva lentamente.
—Alessia…
—Voy a enseñarte a disparar, a pelear, a reaccionar bajo presión y a pensar como alguien de este mundo necesita pensar para sobrevivir.
Me incliné apenas hacia ella.
—Voy a convertirte en la princesa de la Bratva que necesitas ser.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Alguien me puede explicar como del 88 salta al 89 del futuro como asi que Lexia esta embarazada de nuevo...
A mi tampoco me deja y tengo saldo...
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...