~ALESSIA~
El pecho me ardió tanto que pensé que me faltaba el aire.
Di un paso adelante, soltándome del agarre de Maksim, y avancé hacia el árbol con la vista nublada. Las rosas rojas de mi madre seguían allí, algunas aplastadas como con odio, otras manchadas con sangre, y esa imagen me partió algo dentro del pecho.
Todo lo que me importaba... todo lo que quedaba de mi familia estaba siendo destruido frente a mí. Primero mi madre. Ahora mi padre.
Y Mila...
Mila estaba sola con ese maldito, en sus manos, a su merced.
Apreté los dientes con tanta fuerza que sentí dolor en la mandíbula.
—Lo voy a matar —gruñí dolida—. Voy a matar a ese hijo de puta, pero antes haré que se arrepienta por lo que le hizo a mi padre.
Mi voz salió rota, cargada de rabia y algo más oscuro.
Maksim se quedó a mi lado, vigilando alrededor con el arma lista, porque incluso en medio de todo el dolor, de toda la angustia y el terrible momento que estábamos viviendo, sabíamos que podía ser una trampa. Que los hombres de Gio Marchetti podían estar ocultos entre los setos, esperando una señal para atacarnos.
Artem y Paolo empezaron a revisar el perímetro mientras yo me acercaba a mi padre y lo agarraba, desesperada por bajarlo de allí y abrazarlo, esperando que aunque sea tuviera el más mínimo signo vital.
Maksim me ayudó a bajarlo y lo sostuve con fuerza, cayendo con él al suelo.
Lo apreté con fuerza contra mi pecho mientras lo acunaba y lloraba con todas mis fuerzas. Sentía que la garganta, el pecho, el alma y el corazón se me desgarraban y desangraban.
Nunca en mi vida había sentido un dolor tan profundo e intenso como el que estaba sintiendo en ese momento. Era insoportable. Quería morir junto a él y no seguir sintiendo más.
Maksim estaba a mi lado, rodeándome los hombros con un brazo, tenso y silencioso, pero dándome todo su apoyo.
Los minuntos pasaron y se estiraron, entonces algo empezó a sonar, rompiendo el doloroso silencio. Un timbre.
Bajé la mirada y noté algo sujetado al pecho de mi padre. Manchado con sangre, había un teléfono.
Mi respiración se detuvo. Lo arranqué de su ropa con manos temblorosas y miré la pantalla encendida.
Una llamada entrante de un número privado.
Maksim me miró. No tuve que pensar para saber quién era. Contesté al instante poniendo el altavoz para que Maksim pudiera escuchar.
—Habla.
La risa de Gio se deslizó por la línea como veneno.
—Qué recibimiento tan desagradable, ¿verdad, gorda asquerosa?
Miré a mi padre inerte entre mis brazos y sentí que el odio me llenaba entera.
—Voy a arrancarte la lengua, los ojos, las manos, las piernas y por último la cabeza para que puedas sentir el dolor hasta tu último aliento de vida.
Gio soltó una carcajada.
—Si no te mato primero, tal y como maté a tu padre y entonces colocaré las cabezas de ambos en dos estacas en mi jardín, una al lado de la otra,para que todos vean cómo dos seres inmundos que se creían intocables fueron destruidos por mi mano.
Sus palabras me llenaron de ira. Quise dispararle al maldito teléfono. Quise atravesarlo con mis propias manos. Pero me obligué a respirar.
—¿Dónde está Mila?
Hubo un pequeño silencio y después escuché algo.
Una respiración agitada. Un sollozo contenido.
Mi cuerpo entero se tensó al darme cuenta de que se trataba de Mila.
Estaba viva y eso me daba algo de calma en medio de la tempestad en mi pecho.
—Aquí está conmigo —respondió Gio riendo—. Sigue siendo útil.
—Si la tocas...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...