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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 40

~ALESSIA~

—Irina Petrova… —repetí en voz baja, dejando que el nombre rodara en mi lengua mientras lo desmenuzaba mentalmente, como si al pronunciarlo varias veces pudiera arrancarle algún significado oculto.

Fruncí ligeramente el ceño, intentando ubicarlo en algún rincón de mi memoria. Había escuchado miles de nombres a lo largo de mi vida, en cenas, reuniones, conversaciones a medias entre hombres que creían que yo era una estúpida que solo pensaba en ropa, zapatos y joyas, y que no prestaba atención… pero este… este no lograba encajar del todo.

No era completamente desconocido. Pero tampoco lo suficientemente claro.

Era como una sombra.

—¿Sabes quién es? —le pregunté a Nicolo, alzando la mirada hacia él, esperando que tuviera más información relevante que me sirviera para desentrañar este asunto.

Él negó con la cabeza, manteniendo ese porte serio y profesional que lo caracterizaba cuando hablábamos de asuntos importantes.

—No con exactitud, signora. Pero lo que hemos podido averiguar es que es la hija de Leonid Petrov… el jefe de una de las Bratvas más importantes en Moscú.

Fue justamente ahí cuando algo hizo clic en mi cabeza

No un recuerdo completo, no una imagen nítida… pero sí una conexión.

Petrov.

Ese nombre sí lo conocía.

No personalmente, no de forma cercana, pero lo había escuchado lo suficiente como para saber que no era cualquier mafioso de quinta. Por lo que sabía, Leonid Petrov era un hombre con poder. Con influencia. Con una red que se extendía más allá de Rusia y que pocos se atrevían a desafiar directamente.

Y su hija… esa tal Irina Petrova.

Estaba bastante segura de que no tenía nada de información sobre ella, pero aún así mi mente se movió rápido, hilando datos sueltos, conversaciones olvidadas, rumores que alguna vez escuché sin prestar demasiada atención porque no eran relevantes para la familia Cardinale.

Hasta ahora.

—Sí… —murmuré, más para mí que para él—. Ahora que lo recuerdo... sí he escuchado ese nombre antes… pero muy por encima.

Era así porque ni los Cardinale ni nuestros socios o aliados tenían relación con ellos. No había alianzas, ni conflictos directos, ni negocios compartidos que justificaran un interés profundo. Por eso la información que tenía era mínima, muy superficial.

Pero lo suficiente como para saber que esto no era un juego y que tampoco iba a quedar en un simple ataque aislado.

Volví a mirar a Nicolo, más enfocada.

—¿Tienen claro si fue ella quien ordenó el ataque directamente… o si vino de su padre?

La pregunta no era menor.

Porque si había sido Leonid Petrov… entonces esto era algo grande. Algo que podía escalar rápido.

Nicolo negó con la cabeza una vez más.

—No lo hemos confirmado todavía. Pero por lo que hemos podido recoger… —hizo una pequeña pausa, como midiendo sus palabras—… todo apunta a que la orden vino directamente de la mujer.

Mis labios se presionaron en una línea fina.

Asentí despacio, procesando todo.

Una mujer. No su padre.

Ella.

Interesante.

Muy interesante.

Porque eso cambiaba completamente el enfoque.

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