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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 56

~MAKSIM~

No recordaba la última vez que había dormido tan bien como lo había hecho.

Ni siquiera después de cerrar negocios importantes o resolver problemas que llevaban semanas jodiéndome la existencia había logrado sentirme tan relajado como esa noche. Y sí, probablemente tenía mucho que ver con la monumental mamada que Alessia me dio en la sala hasta prácticamente arrancarme el alma del cuerpo, pero también había algo más.

Algo que no tenía que ver solamente con sexo.

Porque me dormí pensando en ella. En cómo se había reído. En cómo me provocaba. En la manera en que me había dejado completamente desesperado y aun así feliz, como un maldito idiota.

Y honestamente… me gustaba sentirme así.

Desperté bastante más tarde de lo normal y, cuando finalmente bajé las escaleras, todavía llevaba esa sensación extraña de bienestar pegada al cuerpo.

Iba despeinado, apenas vestido con unos pantalones oscuros y una camiseta negra, y hasta yo mismo notaba que no tenía el gesto endurecido habitual.

Me sentía… tranquilo.

Extrañamente tranquilo. Y eso era peligrosísimo viniendo de mí.

Cuando llegué al final de las escaleras, Artem apareció entrando desde el pasillo y apenas me vio, levantó una ceja.

—Mira nada más quién decidió regresar al mundo de los vivos —comentó—. Pensé que estabas enfermo o muerto. Nunca te levantas tan tarde.

Me encogí de hombros mientras seguía caminando hacia el comedor.

—Estoy bien.

Artem me observó unos segundos más, claramente analizando algo.

—Desde ayer estás raro —dijo finalmente—. Primero decides dejar de trabajar temprano sin dar explicaciones y ahora apareces con cara de hombre... feliz. Me preocupa. Tú no eres así.

Le lancé una mirada seca.

—No exageres.

—¿Exagerar? Maksim, parecías un cadáver amargado estos días y ahora casi brillas, como un puto unicornio.

Bufé y seguí caminando sin responderle.

La verdad era que no pensaba darle explicaciones todavía. Bastante humillante había sido ya convertirme en un hombre que perseguía a su mujer rogándole besitos y que además dormía sonriendo como un imbécil después de que ella le hiciera una mamada.

Joder. Si la Bratva me viera así perdería el respeto inmediatamente.

Entré al comedor y automáticamente mis ojos buscaron a Alessia.

Y m****a. Ahí estaba otra vez esa sensación rara en el pecho.

Ella ya estaba sentada junto a Mila, desayunando tranquilamente, y apenas levantó la mirada hacia mí, una pequeña sonrisa apareció en su boca.

Sentí calor instantáneamente.

—Buenos días —saludé.

Las dos me miraron como si hubiera empezado el apocalipsis.

Especialmente Mila.

—¿Quién eres tú y qué hiciste con mi hermano? —preguntó horrorizada.

Rodé los ojos y avancé hacia la mesa.

—Muy graciosa.

Pero aun así seguía de buen humor. Demasiado buen humor.

Tanto que incluso me incliné apenas hacia Alessia y le di un beso rápido en la cabeza antes de sentarme a su lado.

Mila abrió la boca.

Artem casi se atragantó con el aire.

Y Alessia… bueno, Alessia también me miró sorprendida, pero a la vez con esa expresión divertida de quien sabía perfectamente el efecto que estaba provocando en todos.

—¿Dormiste bien? —le pregunté mientras tomaba asiento.

Ella levantó lentamente una ceja.

—Bastante bien. ¿Y tú?

—Como un bebé.

Solo nosotros dos entendíamos exactamente por qué esa respuesta me provocó inmediatamente imágenes MUY poco decentes en la cabeza.

Artem se sentó frente a mí todavía observándome como si estuviera viendo un experimento científico salir mal.

—No entiendo nada de lo que está pasando aquí.

Mila asintió rápidamente.

—Yo tampoco. Esto es rarísimo.

—¿Qué cosa? —gruñí.

—Tú —respondieron ambos al mismo tiempo.

Bufé mientras agarraba una taza de café.

—Déjense de estupideces.

—No son estupideces —replicó Artem—. Hace una semana querías matar a tu esposa y ahora le das besitos en la cabeza como un marido enamorado.

ALGO ESTÁ PASANDO 1

ALGO ESTÁ PASANDO 2

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