~ALESSIA~
Después de una buena dosis de buen sexo dentro del despacho de Maksim, salí de allí ajustándome la falda, la blusa y el cabello, a pesar de que sabía muy bien que nada de eso iba a poder ocultar delante de Mila o Artem lo que acabábamos de hacer.
Me dirigí a la sala de estar, donde se encontraba Mila, y me dejé caer con las piernas cruzadas sobre los cojines mullidos del sofá.
―¿Qué tal el primer día de trabajo junto a esos hombres testarudos? ―me preguntó―. ¿Realmente te dejaron opinar y tomar decisiones?
Sonreí.
―Claro que sí. Ambos lo hicieron.
Sus cejas se alzaron en sorpresa y asintió, sonriendo emocionada.
―Vaya, eso sí que es ganarse el respeto de la Bratva. Lo que significa que has hecho un buen trabajo para demostrar lo que vales.
Le lancé una sonrisa de agradecimiento.
―¿Tú crees?
―No solo lo creo. Estoy segura de ello —manifestó y se acomodó el cabello detrás del hombro con un movimiento de su mano—. Conozco a mi hermano mejor que nadie, incluso mejor que Artem, y te puedo asegurar que él jamás habría hecho esto por ninguna otra mujer, porque los hombres rusos son machistas a morir, y para ellos la organización es cosa de hombres. Si mi hermano te ha dado lugar en ella, es porque realmente vio potencial en ti, no para agradarte o para quedar bien contigo.
Me mordí el labio.
—Lo sé. Aunque no lo creas, he aprendido a conocer a tu hermano en estas semanas que hemos estado juntos.
—Estoy segura de que así es. Tú eres bastante observadora y suspicaz, y puedo apostar que has estado estudiándolo todo este tiempo para saber cómo ganar terreno con él.
Una sonrisita se escapó de mis labios y asentí.
—Lo he hecho, sí —confesé.
Mila me guiñó un ojo y sonrió.
—Por eso me agradas, Alessia. Porque eres distinta a todas las mujeres que he conocido y que quisieron echarle la soga al cuello a mi hermano. Incluso Irina era el tipo de mujer complaciente que se rebajaba al punto de humillarse, con tal de agradarle a Maksim. ¿Y para qué le sirvió eso? Para nada, porque mi hermano siempre la despreció y mira cómo han resultado las cosas hasta ahora.
Hizo un gesto señalando lo obvio.
Suspirando, asentí y luego cambié la conversación porque no tenía deseos de hablar de Irina Petrova y arruinar la buena sensación que me había dejado lo que acababa de hacer con Maksim.
—Oye, ¿y tú nunca has pensado en formar parte de la organización? Estoy bastante segura de que podrías aportar grandes ideas porque también eres una mujer muy inteligente.
Torció el gesto y negó rápidamente.
—Ay, no. A mí eso no me llama la atención. Mucho estrés. Yo prefiero centrarme en otras cosas mientras espero mi destino.
—¿Tu destino? —pregunté, enarcando una ceja curiosa.
—Sí, ya sabes. El mismo destino que corremos todas las mujeres que pertenecemos a la mafia. Sé que algún día mi hermano hará una alianza matrimonial para mí 6 solo espero que sea considerado conmigo y no me entregue a un viejo o a un hombre terrible. Al menos espero que sea joven y jodidamente guapo.
El comentario me hizo reír, pero la risa me duró poco cuando comprendí que tarde o temprano Mila tendría que ser entregada en matrimonio a alguien. Entonces me pregunté si yo podría hacer algo para que no tuviera que correr ese destino y pudiera casarse con un hombre que ella pudiera escoger.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO
Que pasa q no se puede desbloquear las páginas contando con monedas ???? Sean serios y no sinvergüenzas Si alguien quiere seguir leyendo este libro vean estos mensajes y no caigan en esta estafa porque no se puede leer aunque se allá pagado...
No puedo desbloquear los capítulos y tengo saldo, ayudenme !!!...
No puedo desbloquear los capítulos y si cuento con saldo, ayuda!!!...