Entrar Via

LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 73

Unos días antes...

~PAOLO~

Caminando con prisa y deslizándome a través de una pared que permanecía en penumbras porque el farol de la acera no funcionaba y los negocios de los edificios estaban cerrados, salí del callejón en el que me estaba escondiendo y, mirando a un lado y a otro para corroborar que nadie me viera, avancé hasta la fila de coches estacionada a un lado de la calle.

Dos guardaespaldas fumaban cerca de la entrada del prostíbulo, demasiado ocupados mirando a una rubia de piernas largas como para prestarme atención. Más allá, la lluvia ligera seguía cayendo sobre la calle, dejando el asfalto brillante bajo las luces de la ciudad.

Me tumbé atrás del vehículo objetivo con rapidez, pronunciando una pequeña maldición entre dientes.

Apestaba a orina de perro y esperaba que el charco sobre el que había terminado acostado fuera simple agua y no lo que imaginaba.

Las luces neón del prostíbulo se reflejaban en el líquido sucio, tiñéndolo de tonos rojizos y violetas mientras la música amortiguada del interior vibraba a través de las paredes del edificio.

Risas. Tacones. Voces ebrias. El tipo de lugar donde hombres estúpidos se relajaban demasiado y terminaban cometiendo errores todavía más estúpidos.

Justo como Sergei Ivanov. Uno de los shestyorkas de la Bratva Petrov. El imbécil al que estábamos vigilando.

Rápidamente y sin perder el tiempo, me deslicé bajo el chasis del automóvil para fijar el pequeño dispositivo magnético justo debajo del asiento del piloto. Un movimiento rápido. Preciso. Practicado.

En operaciones como esa se requería la rapidez y la precisión con la que yo trabajaba, porque si me tardaba más de un segundo era posible que todo el plan se viniera abajo.

Cualquiera podía verme; había demasiadas personas entrando y saliendo del lugar, y yo me debía tardar haciendo la maniobra exactamente la cantidad de segundos que marcaba la brecha de tiempo en que tardaban los dos aguardaespaldas para fumar sus cigarrillos, antes de volver a estar atentos a lo que sucedía alrededor.

Llevábamos casi una semana vigilando y midiendo los tiempos; tanto del prostíbulo como de Sergei Ivanov, a quien habíamos tenido como objetivo casi desde nuestra llegada a Moscú, gracias a su extraño comportamiento; comportamiento que a mi hermano, Nicolo, le resultó interesante.

—Fatto (Hecho) —murmuré por el comunicador.

Del otro lado hubo apenas unos segundos de silencio antes de que la voz tranquila de mi hermano sonara en mi oído.

—Sal de ahí antes de que nuestro amigo decida que ya terminó de divertirse.

Resoplé con fastidio y me arrastré hacia afuera del vehículo, limpiándome las manos en el pantalón negro mientras echaba una mirada rápida alrededor.

OPERACIÓN VIGILANCIA 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO