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LA GORDITA QUE DOMÓ A UN MAFIOSO romance Capítulo 92

~MAKSIM~

Cuando regresé a la mansión ya era de noche. El cansancio del día todavía pesaba sobre mis hombros después de haber pasado horas inspeccionando almacenes, reforzando seguridad, revisando rutas y dejando órdenes claras a cada uno de mis hombres.

La guerra ya estaba respirándonos en la nuca y yo no pensaba permitir que Leonid Petrov encontrara una sola grieta por donde atacar. Por eso estaba haciendo todo lo posible por taparlas, aunque, obviamente, sabía que tarde o temprano él iba a terminar encontrando alguna y nos iba a causar problemas, así como yo esperaba encontrar en las de él y causarle muchos problemas.

Apenas entré a la sala principal, mis ojos la encontraron inmediatamente. Alessia estaba sentada en uno de los sofás, con las piernas cruzadas elegantemente mientras sostenía un libro entre las manos. La tenue iluminación bañaba su piel y el silencio tranquilo que la rodeaba contrastaba demasiado con todo lo que había llenado mi día.

M****a.

Me gustaba demasiado llegar y encontrarla allí esperándome.

Levantó la mirada apenas escuchó mis pasos y una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

Cerró el libro lentamente mientras yo caminaba hacia ella.

—Volviste tarde —murmuró.

Me incliné apenas hacia ella y capturé su boca en un beso lento, suave y necesitado al mismo tiempo.

—Tenía trabajo que hacer —respondí contra sus labios—. No puedo pasarme todo el día pegado a las tetas de mi mujer, mientras una guerra se orquesta a mi alrededor.

Y con eso abandoné sus labios y me incliné para dejar un beso en la deliciosa carne que se asomaba por su maldito escote.

Ese era uno de esos momentos en los que me gustaba que los usará.

—Hola para ustedes también, mis mejores amigas —murmuré, mirándolas por unos segundos, .ir tras la boca se me hacía agua.

Alessia se rio y sus dedos se deslizaron por mi mandíbula para levantar mi rostro al suyo.

—¿Cómo estás?

Solté un suspiro bajo.

—Cansado. ¿Y tú?

—Bien.

La observé unos segundos más a los ojos antes de preguntarle:

—¿Ya cenaste?

Negó suavemente con la cabeza.

—Te estaba esperando, mio marito.

Algo cálido se movió dentro de mi pecho.

—Gracias, moya Koroleva.

Sonrió apenas.

—¿Tienes hambre?

—La verdad es que mucha. Y de las dos hambres —declaré con una sonrisa pícara.

Alessia soltó una pequeña risa antes de ponerse de pie.

—Entonces vamos al comedor para que sacies una de esas hambres, antes de que empieces a gruñirle a las sirvientas.

Rodeé su cintura mientras comenzábamos a caminar juntos.

—¿Y Mila? —pregunté—. ¿Dónde está? ¿No comerá con nosotros?

Alessia levantó apenas una ceja.

—Se fue a descansar a su habitación.

Fruncí el ceño inmediatamente.

—¿Se volvió a sentir mal?

—No —me tranquilizó enseguida—. Está perfectamente bien. Solo está cansada y quiso ir a descansar y darnos un poco de espacio.

La miré con atención unos segundos más, intentando decidir si realmente me estaba diciendo toda la verdad.

Alessia terminó riéndose.

—Deja de poner esa cara de hermano paranoico. Mila está perfectamente bien.

Bufé apenas.

—Más le vale.

—Además —continuó ella mientras seguíamos avanzando—, es mejor así. Nosotros también necesitamos un poco de tiempo solos.

Sonreí lentamente.

—Tienes razón. De hecho pensaba llevarte a cenar fuera esta noche, pero se me hizo demasiado tarde en los almacenes.

QUIERO HABLARTE DE ALGO IMPORTANTE 1

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